Gijón veta los restos de pinchos en las terrazas por la invasión de aves

En la imagen, palomas en una terraza de Begoña. / JORGE PETEIRO

Se repartirán entre los establecimientos un millar de carteles y 650.000 servilletas con el lema 'Tengamos la tapa en paz' Emulsa y los hosteleros impulsan una campaña para que los clientes no dejen sobras en las mesas de las terrazas

I. VILLARGIJÓN.

Emulsa pretende convertirse en un aliado de los locales de hostelería en su batalla diaria contra las aves que invaden las terrazas a la caza de restos de comida. En ocasiones, incluso de pinchos recién servidos. Al margen de las molestias que supone su constante presencia para los clientes, obligados a vigilar con un ojo su consumición y con el otro a estos merodeadores, estos animales son también una fuente de suciedad, principalmente en forma de excrementos. Además se han acostumbrado ya a los ademanes de manotazo, golpes sobre la mesa y otros gestos de rechazo o amenaza por parte de los usuarios de las terrazas, cuyo carácter disuasorio solo tiene un efecto parcial. Pasados unos minutos, o solo segundos, algunas aves vuelven a la carga, como si nada hubiera ocurrido. Las menos atrevidas se limitan a rondar la mesa hasta que queda vacía y es entonces cuando se lanzan a por su objetivo, para desesperación de los responsables de la terraza, que ven cómo a menudo se llevan por delante vasos y copas, que acaban estallando contra el suelo.

El reclamo para estos animales es variado. Desde frutos secos a migas de pan y restos de patatas fritas o bollería. Quedan sobre las mesas, pero también desperdigados por el suelo. Y su presencia genera un efecto llamada que atrae, a veces por oleadas, a gorriones, palomas e incluso gaviotas. Hartos de esta situación, por la mala imagen que genera para sus establecimientos, el problema de higiene que supone para sus clientes e incluso el coste que acarrea la reposición de la cristalería rota y la limpieza de mesas y sillas, los hosteleros de la ciudad llevan tiempo ingeniando soluciones para intentar proteger sus pinchos. La más habitual es dejarlos lejos del alcance de estos 'clientes' indeseados, facilitando a cada mesa una campana de rejilla para mantener tapada la comida. Otros optan por colocar púas en los toldos del local, medida que solo logra que las aves busquen otro lugar desde el que otear las mesas, por ejemplo subiéndose a las propias sombrillas. En un establecimiento de la avenida de Portugal llegó a funcionar un sistema de ultrasonidos que hubo que retirar por las molestias a los vecinos e incluso se intentó tramitar sin éxito un permiso para realizar «tres o cuatro» sueltas de un halcón con las que un cetrero prometía alejar de la zona las aves urbanas durante meses.

Tras las constantes quejas, con recogida de firmas incluida, el Ayuntamiento ha alcanzado un acuerdo con la patronal de hostelería Otea para intentar atajar este problema desde la prevención. Para ello, Emulsa repartirá por los locales un millar de carteles y 650.000 servilletas en los que, bajo el lema 'Tengamos la tapa en paz', se recuerda a los clientes que «los restos de comida en el suelo o en la mesa generan suciedad y proliferación de aves y otros animales», tratando de concienciarles así de la necesidad de no dejar sobras o, en su caso, tirarlas a la basura.

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