Viajeros solidarios a dos ruedas

Carlos Rodríguez, Sonia Barral y Nicolás Merino, en el Antiguo Instituto, antes de iniciar la charla. /  PALOMA UCHA
Carlos Rodríguez, Sonia Barral y Nicolás Merino, en el Antiguo Instituto, antes de iniciar la charla. / PALOMA UCHA

Sonia Barral y Nicolás Merino narran sus experiencias en bici con fines benéficos

EUGENIA GARCÍA GIJÓN.

«Cuando tienes el 'runrún' de hacer un viaje solidario en bicicleta, la única línea que hay que cruzar es la puerta de casa», asegura Nicolás Merino. Sonia Barral y él no se conocían hasta ayer, cuando presentados por Carlos Rodríguez, organizador de 30 Días en Bici, descubrieron que tienen en común algo más que el amor por la bicicleta. Ambos saben de primera mano que pedaleando se pueden lograr muchas cosas, y ayer lo contaron en el Antiguo Instituto.

En una charla organizada por el colectivo ciclista, presentaron sus respectivos proyectos, dieron detalles acerca de los preparativos y dificultades y animaron a los asistentes a subirse a la bici y darle al pedal, porque «todo el mundo puede si tiene entusiasmo», y con plataformas de 'crowdfunding' como 'Mi grano de arena' conseguir fondos es sencillo si se «comunica bien y se comparte la experiencia».

'Think hike bike' es el proyecto de Sonia Barral, británica de madre española que el año pasado decidió traer a España un concepto muy habitual en su país: el 'fundraising' de retos personales. «La idea es animar a la gente a superarse, a hacer algo fuera de su zona de confort, y a la vez concienciar sobre causas importantes», explicó, recién llegada del último desafío, un viaje Gijón-Santiago en el que ocho participantes han recaudado 1.800 euros que irán destinados a la asociación Solidarios para el desarrollo, que intenta «romper el estigma de la salud mental».

Por su parte, el gijonés Nicolás Merino pedaleó en solitario durante 10.000 kilómetros hasta Kenia. Recaudó 14.000 euros para los proyectos de la asociación Kubuka en uno de los mayores slums de África. «No tenía mucha preparación ni era el más deportista, pero no es tan complicado: si quieres, se puede hacer», aseguró. Solo hay que «confiar en la gente, dejarte llevar y disfrutar del viaje».

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