La víctima era delegado de prevención por parte de UGT

R. MUÑIZ OVIEDO

La muerte de todo trabajador causa escalofríos en los sindicatos, pero cuando la víctima une a su condición la de delegado de prevención el pesar se redobla. Es el caso de Manuel Magadán, que cumplía esa función como afiliado a la UGT, según recordaban ayer sus compañeros en la concentración que reúne a miembros de esta central y de CC OO tras cada siniestro laboral. En el manifiesto conjunto, la secretaria de Salud Laboral de UGT, Emma Fernández Alonso, exigió que se investigue «la ocultación de los accidentes y enfermedades laborales». Según señaló, aunque el volumen de siniestros viene descendiendo, si se lo compara con el número de trabajadores en activo, el índice resultante delata una mayor probabilidad de accidente.

«La Ley de Prevención es un instrumento útil, pero de poco sirve si no se cumple», indicó, al tiempo que reclamó ampliar la plantilla de inspectores para hacerla valer. Desde CC OO, su responsable de Acción Sindical, Gerardo Luis Argüelles, reclamó una investigación «exhaustiva» del suceso y transmitió su pesar a los compañeros y familia del deudo.

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