Las víctimas inocentes de la noche en Gijón

Wilson Pérez Terrero, segundo por la derecha, durante el juicio en el que fue condenado a 17 años de prisión por la muerte de Tommasiello en 2008. / JORGE PETEIRO
Wilson Pérez Terrero, segundo por la derecha, durante el juicio en el que fue condenado a 17 años de prisión por la muerte de Tommasiello en 2008. / JORGE PETEIRO

Javi 'Clan', Christian Díaz Tommasiello y Francisco Javier Casáis murieron a manos de individuos que los atacaron sin más razón que cruzarse con ellos | Tres jóvenes han sido asesinados en las zonas de ocio desde el año 2002

OLAYA SUÁREZ GIJÓN.

La brutal agresión sufrida en julio por el joven Germán Fernández no es un hecho aislado. La zona de ocio nocturno de la ciudad ha visto morir a tres jóvenes en los últimos quince años. El patrón se repite en todos los casos: las víctimas tuvieron el infortunio de cruzarse de madrugada y por casualidad con sus verdugos. Sus vidas quedaron truncadas sin que mediase disputa alguna y por el mero hecho de servir de diana para individuos extremadamente violentos que contaban en su haber con antecedentes por agresiones.

Javi 'Clan', Christian Díaz Tommasiello y Francisco Javier Casáis son los nombres de la cara más trágica de la noche gijonesa. No vivieron para contarlo. Otros jóvenes pudieron sortear a la muerte en el último momento. Como Eduardo Vega, un chico de 17 años que en 2004 sufrió una brutal paliza en el barrio de La Arena que lo dejó en coma durante semanas. Consiguió salir adelante. Su agresor, Wilson P. T., mató cuatro años más tarde a otro joven de 24 años, Tommasiello. Nunca antes había visto a sus víctimas, que tuvieron la desgracia de encontrarse en su camino.

Uno de los crímenes que más conmocionó a los gijoneses fue el de Javi 'Clan', ocurrido en diciembre de 2002 en el pub Nelson, en los Jardines de la Reina. Su asesino, Roberto Marcos Sánchez, le acuchilló tres veces: dos en el muslo y otra en el femoral. Javi, muy conocido por trabajar como pinchadiscos en el pub Clan Irlandés, de la Ruta de los Vinos, se encontraba con su esposa y otra pareja. Su único delito fue reprocharle al agresión que se estuviese drogando en el baño de mujeres. Sacó un cuchillo y lo apuñaló de muerte. Permaneció fugado hasta que en 2010 su cadáver apareció en Costa Rica.

«El riesgo cero no existe por mucha vigilancia que se despliegue», argumenta la Policía

A Christian Díaz Tommasiello lo mataron la madrugada del 12 de octubre de 2008, también en los Jardines de la Reina. Caminaba con un amigo cuando se encontró con tres individuos. Uno de ellos, sin mediar palabra, le propinó un puñetazo a su acompañante. Al intentar mediar, Díaz Tommasiello, de 24 años, fue atacado «de forma sorpresiva y sin capacidad de defenderse» por Wilson Pérez Terrero, condenado a 17 años por el delito de asesinato consumado.

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Tres años más tarde, la noche del 23 de octubre de 2011, en la misma esquina de Marqués de San Esteban en la que hace un mes fue atacado Germán Fernández, el avilesino de 36 años Francisco Javier Casáis recibió una paliza por parte de cuatro individuos que lo tiraron al suelo y le patearon la cabeza incluso cuando ya estaba inconsciente. Murió a los tres días en el HUCA por las lesiones craneoencefálicas de extrema gravedad que sufrió. El único adulto detenido por el violento episodio -los otros tres eran menores- fue condenado a 18 meses de prisión por un delito de homicidio imprudente.

«El riesgo cero no existe por mucha vigilancia que se despliegue», argumentan las fuerzas de seguridad.

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