Los vigilantes dicen que las fiestas de prau «deben controlarlas profesionales»

E. C. GIJÓN.

La Asociación Profesional de Vigilantes de Seguridad del Principado de Asturias (Avispa) advirtió ayer de que las habituales fiestas de prau que se celebren en parroquias y barrios de Gijón deben ser controladas por personal profesional y no voluntarios. Realizan este aviso ante la propuesta del Ayuntamiento de Gijón de regular el 'botellón' mediante la instalación de cierres perimetrales en las fiestas del verano en el municipio.

Avispa sostiene que esta propuesta no tiene base legal si estos controles son ejercidos en el interior de las instalaciones habilitadas por voluntarios o miembros de las propias comisiones de festejos, ya que entraría en conflicto con la normativa reguladora en vigor en cuanto a la prestación de servicios de seguridad por parte de personal no habilitado para el ejercicio de tales funciones.

Sostienen que permitir que vecinos, colaboradores, voluntarios o responsables de la organización desarrollen esas actividades, además de «una temeridad y peligro para la integridad física» de los mismos al intervenir en la resolución de conflictos o altercados de orden público provocados por los asistentes, podría suponer la comisión de un delito o infracción administrativa de carácter «muy grave», con sanciones de hasta 600.000 euros. Así, advierten de que no contratar a profesionales para desarrollar esa vigilancia podría suponer una infracción «muy grave», para la empresa prestataria del servicio, «grave» para el contratante del servicio y «muy grave» para las personas que realicen tal actividad.

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