Viviendas de alquiler a bajo precio y sin avales para las víctimas de malos tratos

Paz Rodríguez, durante la presentación del convenio, acompañada por César Ferrero. / PALOMA UCHA

La asociación Carla Vive logra de la promotora Isteel Europe Solutions la cesión de pisos para mujeres que han sufrido violencia machista

CHELO TUYA GIJÓN.

Carla Garrido tenía 35 años en 2013. Trabajadora social y antropóloga, era muy popular en Elche, donde fundó la asociación 'La mujer es una diosa', dedicada a víctimas de malos tratos. Autora de un libro, 'Las heridas de las hijas de la diosa', cuentan las crónicas que su trabajo era 'extraoficial' y diferente. Garrido era, también, madre de un hijo de 13 años, Josu. Con él viajaba el 24 de julio de 2013 a Santiago porque iniciaban ambos una nueva vida en la capital gallega. Carla y Josu nunca llegaron. Son dos de las ochenta víctimas del Alvia que descarriló en la curva de Angrois.

Pero su recuerdo perdura. Carla Vive es el nombre de la asociación creada en Gijón para víctimas de malos tratos. La que dirige Paz Rodríguez, quien cuenta que lo hizo «en memoria de Carla, del trabajo que realizó». Si la ilicitana iba con su furgoneta, donada por el cantante Huecco, recogiendo a víctimas de maltrato, la entidad gijonesa busca viviendas para ellas.

Y, de momento, han logrado cinco. Gracias a un convenio con la promotora Isteel Europe Solutions, que se encarga de adquirir viviendas «a particulares, ninguna fruto de desahucio o embargo», que luego pone en el mercado de alquiler. Las víctimas de maltrato tienen «preferencia». Las rentas son más bajas para ellas «la más cara que tenemos son 400 euros por un piso de tres habitaciones» y ninguna necesita aval ni hacer frente al pago de fianzas. «De momento, entran directamente con el pago de la renta».

Cinco casas adjudicadas ya

Así lo explicó ayer Paz Rodríguez, en una rueda de prensa ofrecida en el Ateneo de La Calzada junto a César Ferrero, gerente de la promotora. «Tenemos a tres mujeres ya en sus viviendas, mientras otras dos están pendiente de formalizar el alquiler», aseguró Rodríguez.

Los cinco pisos están en el barrio de La Calzada, pero no hay limitación geográfica «ni para lograr vivienda ni para las víctimas». De hecho, ahora mismo ofrecen acogida ya a una mujer llegada de otra comunidad. «Es una chica muy joven cuya vida estaba en peligro». La oferta de viviendas irá creciendo y no compite, explica Rodríguez, «con la Red de Acogida del Principado. Es otra opción para ayudar a que las mujeres no sigan viviendo ni un minuto más con su maltratador».

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