Vizoso espera iniciar en 2018 los ensayos en humanos con células madre uterinas

Francisco Vizoso, ayer, en las instalaciones de la Unidad de Investigación del Hospital de Jove. / DAMIÁN ARIENZA
Francisco Vizoso, ayer, en las instalaciones de la Unidad de Investigación del Hospital de Jove. / DAMIÁN ARIENZA

La sustancia que generan, el secretoma, se empezará a testar en enfermedades del ojo y se podría aplicar también en úlceras o en casos de candidiasis

LAURA MAYORDOMO GIJÓN.

Recuerda Francisco Vizoso, jefe de la Unidad de Investigación de Jove, que cuando el hospital era un centro de beneficencia en el que se atendía a personas sin recursos, había en los terrenos en los que ahora se levanta el edificio de la unidad de investigación una granja de vacas de la que salía la leche con la que se alimentaba a los pacientes. «Hoy en día se puede decir que tenemos una granja de células madre que cultivamos y que lo que hacen es producir una sustancia, el secretoma, que tratamos e incluso convertimos en polvo, y que tiene propiedades extraordinarias». Las hUCESCs, células madre obtenidas del cuello del útero, que los investigadores del centro gijonés encontraron «por casualidad» buscando una solución para tratar el cáncer de mama, se han revelado muy útiles para tratar otros tipos de tumores y enfermedades degenerativas, inflamatorias o infecciosas.

Entre otras cosas ha permitido al equipo que dirige Vizoso desarrollar un método biológico para determinar en qué mujeres con cáncer de mama las probabilidades de sufrir metástasis son mayores. Fue probado con algo más de cien pacientes, con un porcentaje de acierto del 90%. El siguiente paso para completar este sistema de predicción -mucho más barato que los test genéticos que existen en el mercado en la actualidad- es confirmar su eficacia en una muestra de población mayor: unas 400 mujeres.

Entre las múltiples vías de investigación abiertas a raíz del hallazgo de las células madre uterinas y la constatación de sus múltiples efectos -regenerativos, antitumorales, antiinflamatorios, antibacterianos- la que más avanzada se encuentra -«porque nos resultó lo más sencillo de hacer»- es la del tratamiento de enfermedades del ojo, como las úlceras de la córnea, la uveítis o el ojo seco. Los estudios in vitro y en vivo -con animales-, realizados en común con investigadores de la Universidad de Santiago de Compostela han obtenido excelentes resultados.

Múltiples aplicaciones

En breve, el equipo de Vizoso espera recibir el permiso de la Agencia del Medicamento para pasar a las pruebas clínicas, es decir, a los ensayos con humanos para comprobar que aquello que funcionó en laboratorio y con animales «es efectivo» en las personas. «Las perspectivas son muy buenas», asegura, confiado en tener el visto bueno definitivo a lo largo de 2018. Además, subraya, «nos van a permitir su uso de modo alogénico». Es decir, que se autorizará el uso de la sustancia conseguida a partir de células madre uterinas de una mujer en otra mujer u hombre. «Eso es muy importante», valora Francisco Vizoso.

En estos momentos, se encuentran estudiando el presupuesto y negociando con varios laboratorios de España, Portugal e Inglaterra la fabricación de esa sustancia, que para el uso en humanos ha de producirse en una 'sala blanca', un espacio que, entre otras cuestiones, debe tener tensión positiva y mantener unas condiciones de esterilización extremas. El coste de ese proceso que se ha de externalizar podría rondar los 200.000 euros.

Y, avanza el doctor Vizoso, de demostrar su eficacia, ese producto procedente de las células madre podría aplicarse también úlceras de enfermos de diabetes o a pacientes con candidiasis o vaginitis.

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