«Las vocalías hicieron que muchas mujeres cambiasen tele y sofá por la lucha social»

Tita Caravera y Tina Alonso, frente a la vocalía de la Juventud del Polígono de Pumarín. /  JOAQUÍN PAÑEDA
Tita Caravera y Tina Alonso, frente a la vocalía de la Juventud del Polígono de Pumarín. / JOAQUÍN PAÑEDA

Tita Caravera y Tina Alonso defienden el papel femenino en la batalla vecinal gijonesa en un coloquio en el Polígono de Pumarín

ÓSCAR PANDIELLO GIJÓN.

«Hace años, cuando las mujeres empezaron a ser presidentas de las asociaciones de vecinos, muchos hombres nos miraban extrañados y decían: '¿Valdrán para ello?'». Los comienzos de la mujer en la lucha vecinal, así como en otros muchos campos de la vida social, fueron complicados. Así lo explicaron ayer Tita Caravera -autora de la frase que abre el texto- y Tina Alonso, dos de las mujeres con mayor presencia en la lucha vecinal gijonesa de las últimas décadas, en un acto organizado por la vocalía de la Juventud del Polígono de Pumarín.

Para entender el trabajo de estas primeras vecinas, tanto Caravera como Alonso hicieron referencia a las vocalías de la mujer, los primeros espacios propios con los que contaron después de muchas décadas dependiendo de padres, maridos o hijos. «Las vocalías hicieron que muchas mujeres cambiasen la tele y el sofá por la lucha social y política. A muchas les dio un espacio para salir de su particular hoyo y pensar 'voy a pintarme los labios, ponerme los tacones y pasar un rato en la vocalía», aseveró Caravera, expresidenta de la Federación de Asociaciones de Vecinos (FAV) y presidenta de los vecinos de La Arena.

Alonso, por su parte, estuvo ligada desde el principio a las reivindicaciones sanitarias. No en vano, tras participar en Cruz Roja de Oviedo y en la vocalía de Sanidad de la Asociación de Vecinos de Laviada, el papel de Alonso fue muy relevante a la hora de «descentralizar el servicio de Radiología, traer la hemodinámica o el maxilofacial», que solo se podían encontrar en Oviedo. «Lo que hay que tener claro es que la administración tiende a hacer poco caso a no ser que los vecinos se hagan notar y reclamen bien alto sus necesidades reales», sostuvo Alonso. Las ponentes, que agradecieron el interés de la juventud por su experiencia, también hicieron autocrítica a la hora de valorar el lento relevo generacional que acusan las asociaciones de vecinos. «Creo que no supimos trabajar este relevo. No supimos engancharlos y, en muchos casos a los que asistí, a los jóvenes se les intentó tutelar o dar pautas y no funcionó para nada»», lamentó Caravera. En este sentido, Alonso reconoció que una vez que las principales infraestructuras y servicios ya están cubiertos, «lo que se necesitan son nuevas ideas y proyectos para afrontar los siguientes retos sociales».

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