«Unas voces me pedían que matase a mi madre para salvar a la humanidad»

Los familiares y los abogados abandonan el juzgado tras la primera sesión del juicio. /  O. S.
Los familiares y los abogados abandonan el juzgado tras la primera sesión del juicio. / O. S.

Iván González Fresno relató ante el jurado popular que sufrió un delirio místico cuando asfixió a su progenitora

OLAYA SUÁREZ GIJÓN.

«Escuchaba voces que me pedían que matase a mi madre para salvar a la humanidad. Intenté luchar contra ello durante un tiempo pero al final ese día lo acabé haciendo». Iván González Fresno hizo ayer enmudecer, e incluso llorar, a los miembros del jurado popular que lo juzgan en la Sección Octava de la Audiencia Provincial por el crimen de su progenitora, María Milagros Fresno, de 54 años. El procesado, que sufre una patología grave de esquizofrenia, relató entre sollozos cómo vivió la paranoia místico-religiosa que supuestamente le llevó a asfixiar a su madre en la casa familiar de Montiana en noviembre de 2016.

La vista oral se celebró a puerta cerrada y comenzó con dos horas de retraso respecto a la hora inicialmente prevista por la incomparecencia de dos miembros del jurado popular a los que la Guardia Civil tuvo que localizar en sus respectivos domicilios. El primero en declarar una vez conformado el jurado fue el procesado y lo hizo «tranquilo, consciente y muy arrepentido». Según fuentes de la investigación, el joven recibe el tratamiento psiquiátrico adecuado en la UTE de la cárcel de Villabona en la que se encuentra interno, «algo que antes no ocurría debido un diagnóstico erróneo, lo que le llevó a cometer el crimen». Es la postura que mantienen la acusación particular, ejercida por su padre y sus hermanas, que consideran que los hechos son constitutivos de un delito de asesinato y solicitan una condena de veinte años de internamiento, a los que se suman otros diez de libertad vigilada. Al igual que la fiscal, Isabel Prendes, señalan que en el momento en el que cometió el crimen tenía sus facultades volitivas y cognitivas completamente anuladas, por lo que solicitan al jurado popular que tengan en cuenta la eximente completa de trastorno mental.

La defensa, ejercida por la abogada Yolanda Payo, señala en su escrito de calificación que el crimen fue homicidio y no asesinato, ya que no existió alevosía y la víctima tuvo posibilidad de defensa. «Iván presentaba arañazos y lesiones compatibles con la defensa de la víctima», señaló.

Gran carga emocional

La de ayer fue una sesión de gran carga emocional para los familiares, principalmente para el padre y las dos hermanas del acusado, quienes comparecieron en la sala en calidad de testigos. Relataron cómo el joven presentaba problemas psicológicos desde hacía años y las distintas visitas a los médicos para intentar solucionar una patología que le impedía llevar una vida normal. No estaba diagnosticado y únicamente recibía tratamiento psicológico. Entre lágrimas, explicaron que su madre y el procesado nunca habían protagonizado discusiones más allá de pequeñas disputas cotidianas existentes en todas las familias.

La armonía reinaba en la casa en la que se produjo la tragedia y María Milagros era la persona que más se encargada del cuidado diario de su hijo. El entorno no solo llora por la ausencia de la mujer, sino por la enfermedad que sufre el joven y que a su juicio le llevó a matar a su propia madre. Durante el primer día de juicio declararon también tres agentes de la Policía Nacional que interrogaron a Iván González Fresno cuando a primera hora de la mañana del 28 de noviembre de 2016 se presentó en la Comisaría de El Natahoyo y confesó que acababa de matar a su progenitora. La posterior investigación corrió a cargo de la Guardia Civil, que tiene las competencias en la parroquia de Montiana.

Según su propio relato, tras asfixiar a su madre de madrugada mientras esta dormía en el sofá del salón, salió del domicilio y caminó aproximadamente nueve kilómetros hasta las dependencias policiales. Allí dijo al personal de control de la puerta que tenía algo muy importante que decir: «Acabo de matar a mi madre, era lo que tenía que hacer para salvar a la humanidad». En el momento del crimen, su padre y sus hermanas dormían en sus respectivas habitaciones, ajenos a la tragedia. Se percataron de lo ocurrido cuando la Policía se presentó en la vivienda para comprobar si lo que decía el chico era cierto.

El juicio continuará hoy con la declaración de los médicos forenses que le practicaron la autopsia a la fallecida, de los peritos forenses que examinaron el estado mental del procesado y de los guardias civiles. Está previsto que la vista oral concluya mañana con el veredicto del jurado tras la lectura de las conclusiones.

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