«Todos tendréis vuestros regalos»

Melchor, acompañado por sus pajes, lanzó besos y abrazos a todos los asistentes en la plaza del Marqués. / JORGE PETEIRO
Melchor, acompañado por sus pajes, lanzó besos y abrazos a todos los asistentes en la plaza del Marqués. / JORGE PETEIRO

Melchor, Gaspar y Baltasar llegan en camello a una abarrotada plaza del Marqués | Iniciaron el recorrido en el Acuario protegidos con un chubasquero, pero a los pocos metros la lluvia cesó dejando paso a la magia venida de Oriente

ANA SOLÍS GIJÓN.

«¡Ya vienen los Reyes, ya vienen los Reyes!». Ilusión, entusiasmo y muchos nervios fue lo que sintieron los cientos de niños que aguardaron, ayer, en las inmediaciones del Acuario para dar la bienvenida a Sus Majestades de Oriente. Ni el descenso de temperaturas ni las previsión de lluvia se convirtió en un impedimento para los más madrugadores. Niños y mayores.

Los asistentes formaron un paseíllo por el que desfilaron a lomos de sus camellos Melchor, Gaspar y Baltasar. El Príncipe Aliatar tampoco faltó a la cita. Todos ellos estuvieron acompañados por sus pajes y precedidos por la Banda de Gaites Villa de Xixón, que se encargó de animar la jornada.

El desfile culminó en la plaza del Marqués. Allí, la alcaldesa, Carmen Moriyón, y otros miembros del gobierno local recibieron a los venidos de Oriente. Tras el apretón de manos, los reyes acudieron a los reclamos de sus más fieles seguidores. Besos y abrazos para todos y muchos encargos por cumplir.

«He saludado a Baltasar porque es mi favorito y es el que más regalos me trae siempre. Le he pedido un coche teledirigido y un muñeco para mi hermana Isabella», expresaba con ilusión Alejandro Caamaño. «¡No quiero carbón! Este año me he portado muy bien para que me traigan el juego de Chuchelandia», manifestaba Carmen Villaverde.

Chuches y lápices por deseos

Finalizados los saludos, Sus Majestades se sentaron en sus tronos, en el salón de recepciones del Ayuntamiento, para recibir sobre sus rodillas a todos los niños que durante horas hicieron cola en la plaza Mayor. Escucharon sus deseos, les dieron buenos consejos y con amplias sonrisas les pidieron paciencia. Pues era «una noche muy larga, pero si habéis sido buenos, todos tendréis vuestros regalos», animó Melchor.

Para calmar la espera, los Reyes Magos les regalaron un cucurucho de chucherías y lápices animados. Estos últimos entregados por los concejales Montserrat López, Esteban Aparicio y Manuel Arrieta.

«En casa les dejamos roscón, vino y algo para los camellos», explicó Carla Crespo. Es la recompensa que Sus Altezas reales reciben por el gran esfuerzo que desempeñan por mantener viva la ilusión. «A las pequeñas les va a costar dormir esta noche esperando a que pasen de madrugada, pero, por supuesto, a nosotros también», aseguraba Isidro Pariente. «Llevo recibiendo a los Reyes desde que tenía cinco años. Vine con mis hijos, ahora lo hago con mis nietas y sigo esperando con la misma ilusión a que me traigan mi regalo por haberme portado bien», afirmó María Dolores García.

Un recibimiento cálido y emotivo con el que seguro no olvidarán regresar el año que viene.

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