Xixón Sí Puede y Fauna Urbana urgen un protocolo contra los envenenamientos

El grupo animalista de Podemos, en la concentración contra los envenenamientos. Abajo, uno de los últimos cebos hallados. / D. MORA

Piden que contemple el adiestramiento específico de un perro policía y el vallado de las zonas en las que se permite la presencia de canes sueltos

I. VILLAR GIJÓN.

La concejala Nuria Rodríguez, de Xixón Sí Puede, lamentó ayer «el exceso de relajación» del gobierno municipal en la adopción de medidas para acabar con la presencia en la ciudad de cebos envenenados para perros y pidió la puesta en marcha «lo antes posible» de un protocolo para la prevención y denuncia de estos casos. Pidió que se tenga en cuenta para ello el presentado hace año y medio al Ayuntamiento por la asociación Fauna Urbana, similar al que se aplica ya en otras ciudades y que cuenta con el aval de expertos nacionales e internacionales. «No es un protocolo que nos hayamos inventado, sino que buscamos las cosas que funcionan. Entendemos que es necesario un comportamiento más activo por parte de la administración local, para que haya cierta disuasión y quien esté tentado a poner un cebo envenenado vea que se está persiguiendo», explicó Carlos Solares, portavoz de Fauna Urbana.

Una de las acciones que consideran más necesaria es el adiestramiento específico en la detección de veneno de un perro policía. «La unidad canina de la Policía Local tiene seis, capaces de detectar drogas. No vemos por qué motivo uno de ellos no se puede entrenar para encontrar estos cebos», apuntó Solares. Señaló a este respecto cómo en Zaragoza, pese a carecer de una unidad canina, «sacaron a un perro del albergue municipal, lo adiestraron para este fin y en tres meses ya estaba operativo».

Verónica Mejías, del grupo animalista de Podemos Xixón, señaló que a esta medida debería sumarse otra como el vallado de las zonas acotadas en la ciudad para la presencia de canes sueltos, que debería ir acompañado de la limpieza de matorrales y otras zonas de poca visibilidad «donde no sabes si tu perro puede estar comiendo algo extraño». También plantea que en las señales que existen en estos espacios, en las se recoge un extracto de la ordenanza sobre tenencia de animales domésticos, se informe de que este tipo de acciones pueden ser constitutivas de delito y se inste a quienes detecten la presencia de cebos envenenados a sacarle fotos y avisar a la Policía Local.

Mejías cifró en 45 los casos de los que han tenido conocimiento desde 2013, de los que «casi la mitad» se dieron este año. Además de la presencia de veneno o alfileres en trozos de carne, se han detectado otras prácticas perjudiciales para los animales como «el esparcimiento de azufre». En la mayoría de las ocasiones, explicó, las personas que detectan la presencia de estos cebos o los dueños de los animales que sufren sus consecuencias se limitan a quejarse en las redes sociales, sin presentar denuncia formal alguna. «Mucha gente dice que no lo hace porque ve pasotismo en la Policía Local, y alguno asegura que lo hizo y le derivaron a Emulsa», señaló. El protocolo propuesto por Fauna Urbana evitaría este problema al definir cómo se debería actuar en cada caso.

Policía Local y Seprona

En el caso de que el cebo se detectase en la zona rural, por ejemplo, debería contactarse con el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil, a través del 062. Si fuera en un parque o zona verde de la ciudad, correspondería marcar el 092 para que acudiera a la zona una patrulla de la Policía Local a realizar una inspección visual y, en su caso, recurrir al perro especializado en la detección de cebos, lo que permitiría detectar también restos no visibles en los alrededores y asegurar así a los usuarios que la zona queda limpia. Si el cebo contiene elementos metálicos, la investigación posterior correspondería a la Policía Nacional. Si por el contrario tuviera veneno, sería competencia del Seprona. El protocolo también recoge una vigilancia especial en las zonas donde se dé reincidencia de casos.

Carlos Solares lamentó que los autores de estas prácticas «estén logrando su objetivo de causar la alarma y vaciar las zonas verdes» y Nuria Rodríguez advirtió de que muchos dueños «están optando por dejar a sus perros en casa, con el problema que supone, o los dan en adopción porque no pueden ir al parque con sus niños y estar pendientes de que su mascota no coma veneno».

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