El Comercio

Incendio en Londres: «Mamá, estoy muriendo; gracias por lo que has hecho por mí»

  • Los padres de Gloria Trevisan grabaron la última llamada de la joven italiana que atrapada en el incendio de Londres

Italia vive conmocionada por las desaparición de la joven Gloria Trevisan, de 26 años, y novio Marco Gottardi, de 27, en el incendio que esta semana asoló un edificio de apartamentos en Londres. Ambos eran arquitectos de la región de Véneto que se trasladaron a Londres hace tres meses. La mala suerte quiso que la pareja se instalase en la Torre Grenfel de la capital británica que el miércoles ardió dejando al menos 30 muertos.

«Mamá, me estoy muriendo; gracias por todo lo que has hecho por mí». Fueron las palabras de la última llamada telefónica de la joven. Emanuela Disarò y su marido Loris tuvieron que sufrir la angustia atroz de escuchar a su hija, que, según publica ABC, en la madrugada gritaba pidiendo ayuda al teléfono sin poder hacer nada: «De aquí no podemos salir, estamos bloqueados. Me duele mucho el no poder abrazaros nunca más. Tenía toda la vida por delante. No es justo. No quiero morir. Yo quería ayudaros. Os doy las gracias por lo que habéis hecho por mí. mamá, me doy cuenta que estoy muriendo. Iré al cielo. Os ayudaré desde allí», dijo Gloria en su última llamada a las 4.07 de la madrugada.

Además del dolor por la muerte de su hija y del novio, los padres llevan en su corazón el terrible recuerdo de sus gritos desesperados en sus últimos minutos de vida. La madre ha contado que su hija se vio obligada a emigrar para realizar el sueño de trabajar de arquitecto porque, pese a obtener la licenciatura con la máxima nota, no encontraba trabajo o le ofrecían un salario humillante. «Después de lograr la licenciatura con 110, en Veneto le proponían trabajar por 300 euros al mes. Pero Gloria no quería ser una carga para nosotros y decidió marcharse al extranjero con Marco. En pocas semanas tuvo ocasión de ganar 1.800 esterlinas (2.100 euros) al mes. Londres le supo ofrecer lo que merecía por sus capacidades», contó la madre.

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