El Comercio

Entre el duelo y la esperanza

Entre el duelo  y la esperanza
  • La comunidad cubana en el Principado afronta dividida la despedida a Castro

Dividida entre sentimientos de duelo y dolor y de regocijo ante la posibilidad de un cambio político en la isla. Así acogió la comunidad cubana en Asturias la noticia del fallecimiento de Fidel Castro.

'Cien por Cien Cubano' tenía todo organizado para participar ayer, junto a otras asociaciones, en el encuentro con el cónsul José Antonio Solana. Estaba previsto lo que denominan un 'consulado iti nerante' por la ciudad de Oviedo para resolver los trámites que pudieran tener los cubanos residentes en Asturias. Y la noticia del día les sorprendió temprano. Por eso, a las diez de la mañana, ya tenían preparado el libro de condolencias por el fallecimiento de Fidel Castro, «el primero que se ha abierto en toda España», asegura la presidenta de dicha asociación, Bárbara Marín Prada, más conocida como 'Baby'.

«Es un día de profunda tristeza, pero al mismo tiempo de mucha serenidad, respeto y orden. Nos hemos sentido muy arropados por la solidaridad de Asturias. Esta región siempre ha tenido mucho respeto por Cuba», agradece 'Baby'.

A Mercedes López-Lazuna le tiembla la voz al referirse a «mi comandante». «Estoy nerviosa», reconoce al asegurar que «vivo en el exterior, pero nunca me he ido de Cuba». A Asturias, donde reside, vino en el año 1997 por un motivo sentimental, pero en la isla tiene a todos sus familiares y todos sus recuerdos. «Fidel es un icono, un héroe para Latinoamérica y África. Gracias a él aprendimos a mantener la dignidad frente al Imperio. Amamos a Fidel», afirma. Hoy es presidenta de Awon Iyaami, una ong creada para la defensa de la revolución y cuyo nombre rinde homenaje a la cultura criolla Yoruba, «mal llamada santería».

En el lado opuesto a los afines a Fidel Castro se encuentra Raúl Álvarez Obregón, ex jefe de servicio de cirugía del Hospital de Cabueñes hasta 2012. «Pienso que es bueno que un dictador se muera, porque un dictador no deja nunca el poder. Cuando Fidel tuvo todo el poder militar en su mano, se declaró marxista-leninista y nunca más hubo elecciones. Durante 57 años secuestró la libertad política, sindical y de prensa en Cuba. Como consecuencia de esa falta de libertades, sumió al país en la pobreza, en la ruina», lamenta. «Entiendo que haya regocijos en Miami y entre la mayoría de los cubanos desperdigados por el mundo», concluye.

Desde la isla caribeña, la avilesina Pilar Fernández explicaba cómo los clientes del restaurante que regenta en La Habana se quedaron impactados al conocerse en la noche del viernes la muerte del comandante. «Empezaron a sonar todos los teléfonos. Aquí siempre hemos tenido la sensación de que Fidel era inmortal», reconoce. No obstante, entiende que su fallecimiento se ha recibido con bastante serenidad y tranquilidad porque la transición, con su hermano Raúl, ya era un hecho desde hacía años. Pilar reconoce que con la muerte de Fidel se pone fin a una figura emblemática, «con una aureola especial que, cuando llegaba un sitio, era como si el resto de la gente desapareciera». Para los cubanos, asegura, es como «si se hubiera muerto la figura de un padre y así se está sintiendo en las calles».