«El centro asturiano es un desierto. Han retornado muchos»

Los hermanos gijoneses Francisco y Coral Bartolomé, junto su madre, Eugenia Pérez, de Tineo, en Caracas, donde residen. / E. C.

Asturianos residentes en Venezuela relatan la situación de inseguridad y la dificultad para adquirir alimentos y medicamentos en el país

CAROLINA GARCÍAGijón.

Es hablar de Asturias y José Albino Barbón se emociona. La última vez que pisó su tierra fue en 2008. Ahora, el país que le acogió con tan solo 14 años (tiene 62), poco tiene que ver con lo que se ha convertido. En los casi 20 minutos de conversación telefónica debe parar varias veces y coger aire antes de continuar. «Soy muy sentimental y cuando se habla de mi tierra, más», se excusa. También le ocurre cuando cuenta su día a día en Venezuela. «Este país nos dio trabajo, una libertad, aquí pude estudiar libremente y se ha transformado, son diablos. No reconozco a estos gobernantes», lamenta.

Hace unas semanas gracias a sus sobrinos que trabajan en Madrid (dejaron Venezuela hace dos años) pudo conseguir las medicinas que su madre, María Dolores García, de 87 años de edad y natural de Sienra (en San Martín del Rey Aurelio), y su suegra necesitan por prescripción médica. Comprar alimentos tampoco es tarea fácil. «No tiene nada que ver el país de hace tres años con el que tenemos ahora. Existe una gran inseguridad en todos los sentidos. En el personal, en el laboral, en el grupo familiar». Es la misma inseguridad de la que habla Francisco Bartolomé, gijonés de 38 años que llegó a Venezuela en 1986, con solo siete. «La situación es inmanejable», cuenta. Lo hizo junto a su madre y sus cinco hermanas –hoy en día salvo una de ellas que vive en Oviedo, el resto reside en Venezuela–. Su padre lo hizo dos años antes, en 1984. «El coste de la vida es inmensamente superior a lo que cobra una persona. La inflación es 15 veces superior al salario mínimo. No sabemos qué va a pasar ahora. Esto es una olla a presión. Si a través de la televisión se ve una situación crítica, la realidad del país es mucho peor», relata.

La crisis política y económica ha obligado a muchos asturianos, que llegaron al país en busca de una oportunidad, a hacer de nuevo las maletas y retornar. «La colonia asturiana es empresaria y muy emprendedora y muchos han decidido volver a Asturias», explica Bartolomé. Como Barbón, ambos son socios del Centro Asturiano de Caracas, donde viven. «Ahora es un desierto. En las últimas semanas ha habido muchas bajas de socios», cuentan.

De momento, Bartolomé y su familia han decidido quedarse y esperar a ver qué pasa sin descartar, si la situación se complica aún más, en emprender viaje de vuelta a Asturias. «Siempre pensé en viajar para volver a Caracas, pero, tal y como está la situación, veremos qué pasa en unos meses». Ambos tienen la esperanza de que las manifestaciones del pueblo venezolano en la calle y la intervención internacional abran la puerta a unas elecciones democráticas. Si no ocurre, Barbón no descarta que tengan que abandonar el país como refugiados.

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