El Comercio

Mata de hambre a su madre por llevarla a un centro para adictos a internet

  • La adolescente, de 16 años, la ató a una silla durante una semana y envió fotos y vídeos a una tía exigiendo dinero para liberarla. El padre estaba hospitalizado después de que la joven le apuñalara

Una adolescente china de 16 años está detenida tras confesar que mató a su madre de hambre, aparentemente en represalia porque sus progenitores la habían ingresado en un centro de tratamiento contra la adicción a internet conocido por su dureza, informan hoy medios locales.

La joven, identificada por la policía con el nombre ficticio de Chen Xinran, se entregó a las autoridades el pasado día 16 en la provincia de Heilongjiang y explicó que había atado a su madre a una silla durante una semana y no le dio de comer.

Durante ese período, envió por teléfono móvil fotos y vídeos a una tía exigiendo dinero a cambio de liberar a la cautiva, pero para cuando consiguió su objetivo su madre estaba ya muy grave.

La hija llamó a una ambulancia y huyó, aunque tras conocer la muerte de su madre se entregó a la policía. El padre estaba hospitalizado después de que su hija le apuñalara en otro incidente anterior.

Un centro de rehabilitación polémico

Aparentemente, la joven quería vengarse de que sus padres la habían internado contra su voluntad en un polémico centro de recuperación para adictos a internet, situado en Shangdong (este), y que antiguos internos han criticado en numerosas ocasiones por la brutalidad de sus métodos (como palizas o descargas eléctricas).

Varios medios y la activa comunidad china en las redes sociales han trasladado el debate hacia el centro y sus actividades, ya que los responsables de la institución, que rechazan las acusaciones de castigos corporales, no hablan con la prensa o permitir la entrada a sus dependencias. Las autoridades locales han asegurado que van a investigar el centro.

En los últimos años han proliferado en China centros de rehabilitación de jóvenes con problemas diversos en los que se emula a los campamentos de entrenamiento militar y a los que recurren padres que no encuentran otras alternativas como el tratamiento psicológico, aunque ha habido numerosas denuncias de malos tratos.

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