El Comercio

«Me siento más republicano que demócrata, pero Trump me aterra»

«Me siento más republicano que demócrata, pero Trump me aterra»
  • Los asturianos que viven en EE UU apuestan por Clinton y señalan lo simbólico de que una mujer pueda presidir el país

Los asturianos que viven en los Estados Unidos optan con claridad por Hillary Clinton como su favorita entre los dos candidatos. No solo por el evidente miedo a lo que podría hacer Trump si fuese el presidente, sino también por el valor simbólico que tendría, para todo el planeta, que la primera potencia mundial fuese presidida por una mujer.

Alberto Higuera,profesor universitario: «Entre los republicanos hay decepción con su candidato»

Alberto, bilbaíno de nacimiento y gijonés de corazón, es profesor de la Politécnica de Gijón e investigador invitado de la Universidad de Purdue, en Indiana, desde hace siete años, en los que compagina estancias en ambos centros. Advierte que en Indiana, «que es un Estado mayoritariamente republicano, se palpa una gran decepción con el candidato que presentan, lo que lleva a los republicanos a dudar entre votar a favor de la defensa del modelo de vida americano tradicional del medio oeste con un candidato que no respetan, o votar a una candidata que pone en peligro sus valores».

Alberto afirma que «sintiéndome más republicano que demócrata, creo que Obama ha hecho mucho bien por este país y me preocupa la destrucción de sus logros, sobre todo en materia sanitaria. Y Trump me aterra. Radicalizaría la situación actual con Rusia, y complicaría las relaciones en Europa y probablemente en Siria. Tendría un papel más agresivo y dominante en todos los escenarios internacionales. Tampoco me gusta Hillary, con su obsesión por el control del ciudadano americano, pero por reducción al absurdo, ella sería mi candidata». Va más allá: «Como miembro de la Asociación Nacional del Rifle, no apoyo las declaraciones de Obama en este campo, pero creo que limitar el uso de las armas sería un mal menor, frente a que el candidato republicano fuera el presidente».

María González, profesora de instituto: «Clinton tendrá una relación fluida con la Unión Europea»

Esta avilesina, profesora en Ciaño, ha pasado el último curso en Nueva York estudiando el grado de Geografía e Historia. Con ideas muy claras, indica que «Trump es el equivalente de las corrientes ideológicas extremistas que vemos en varios países europeos, que se basan en movilizar a una ciudadanía desencantada con los partidos tradicionales, con un sistema ideológico muy básico y de fácil aceptación popular». Y advierte: «Una victoria de Trump podría conllevar la derogación de la ‘Affordable Care Act’ o ‘Obamacare’, que extendió la cobertura sanitaria a la clase media». No todo es tan terrible si ganase el republicano, porque «su candidato a la Vicepresidencia, Mike Pence, será clave. Es el gobernador de Indiana y tiene experiencia en gestión política. Implementaría medidas de ahorro público y una bajada de los tipos impositivos». Pero sabe que una victoria de Trump «traería una reacción negativa inmediata en los mercados de valores a nivel mundial», mientras que Clinton «mantendrá una relación fluida con la Unión Europea, para potenciar la colaboración contra el terrorismo yihadista». Además, la victoria de Clinton «sería muy relevante, como lo fue la elección de Obama, al poner a una mujer como cabeza de la primera potencia mundial». Y resalta que «su candidato a la Vicepresidencia, Tim Kaine, es moderado e hispanoparlante, y recientemente ha pronunciado el primer discurso en castellano en una campaña electoral de EE UU».

Alejandro Reimóndez, empresario: «Me gustaría ver una mujer al frente de EE UU»

El exalcalde de Ribadedeva vive ahora a unos minutos de Washington y tiene una empresa de limpieza y conservación de edificios públicos. Reimóndez lleva cinco años en EE UU, y se siente tranquilo: «Gane quien gane, el poder del presidente es relativamente pequeño si no tiene mayoría en Congreso y Senado, lo que esta vez parece improbable». Eso sí, tiene claro que prefiere a Clinton: «Si gana Trump, habrá una revisión profunda de la política internacional, un vuelco claro hacia Asia y un perjuicio evidente para Europa, a la que Trump califica como un parásito de EE UU y de la OTAN».

Le preocupa también que en EE UU «hay once millones de ilegales, generalmente explotados en sus trabajos. Es intolerable. Pero la solución vendrá por un acuerdo de los dos partidos, no por lo que proponen los candidatos, con ideas tan fuera de lugar como el muro de la frontera mexicana». Reimóndez prefiere a Clinton: «No me apasiona su discurso, pero me gustaría ver una mujer al frente de EE UU, la primera economía mundial, por el ejemplo en materia de igualdad que sería a nivel global. Lo de Trump sería de chiste si no fuera por la seriedad de lo que nos jugamos».

Áxel Álvarez Llamas, tenista: «Trump se basa en dividir, en el racismo y la discriminación»

El joven tenista gijonés Áxel Álvarez lleva becado cuatro años en la Universidad de Oklahoma. Sin ser «muy partidario de Hillary Clinton», afirma que «es bastante más razonable, con mejor talante y dispuesta a negociar. Trump se basa en dividir, en utilizar el racismo y la discriminación, es muy conservador y radical. Habla de crear un muro con México y no se da cuenta de que las estadísticas no lo respaldan, que los inmigrantes ayudan mucho al PIB estadounidense».

Eso sí, avisa de que el candidato republicano «tiene muchos adeptos en el Sur, entre los pobres y poco formados, que se creen el discurso de que los inmigrantes vienen a llevarse lo poco que creen que es suyo, y que también se cuentan entre los defensores del derecho a portar armas».

Emma Fernández, intérprete médico: «Los republicanos de toda la vida no creen que Trump sea un buen candidato»

Emma, cuya familia regentó una ferretería junto a la plaza de toros de Gijón, lleva 21 años en EE UU, tras casarse con un estadounidense con el que tiene dos hijos. Trabaja en un hospital «como intérprete médico», y tiene claro que «en estas elecciones hay una candidata demócrata y otro populista, disfrazado de republicano, pero los republicanos de toda la vida no creen que Trump sea un buen candidato».

No ve imposible la victoria de éste, sin embargo, y alerta de que «tener una de las mayores potencias del mundo en manos de una persona inestable y que siempre cree tener la razón no es algo que el resto del mundo pueda ignorar».

A nivel interno, Emma afirma que «soy de los extranjeros que pueden pasar por norteamericanos. Mi tez es blanca, mi acento no me delata, y mis papeles están en regla, pero mi condición de ser humano me lleva a que se me erice la piel cuando escucho planes de deportación masiva o de construcción de muros en las fronteras».

Por ello prefiere la victoria de Hillary Clinton, que «ha cometido errores en su carrera política, pero tiene un gran saber estar, fruto de la experiencia. Hay pocos políticos como ella y, de hecho, si fuera un hombre, creo que arrasaría en las elecciones. Ser mujer es una desventaja, pero va siendo hora de tener una mujer presidente de los EE UU».

Alberto Blanco, bailarín profesional: «La igualdad está en juego en estas elecciones»

A sus 25 años, Alberto Blanco lleva cinco como bailarín profesional del Orlando Ballet, en Florida. Considera que «en este país faltan muchos derechos y libertades en comparación con el resto del mundo, y pienso que Hillary Clinton va a tomar esto en cuenta cuando sea presidenta. La igualdad está en juego en estas elecciones, y ya es hora de que las cosas cambien en este país».

Blanco no es del todo optimista, y alerta de que «fuera de América, todo el mundo está en contra de Trump, pero cuando vives aquí y ves la cantidad de gente que le apoya, es escalofriante. En Florida lo veo día a día». Aunque sigue habiendo clases: «Como extranjero, me preocupa cómo se nos está viendo a los inmigrantes, pero está claro que siendo español las cosas son un poco diferentes, para mejor, que siendo mexicano, por ejemplo. Desde luego, si gana Trump, entrar en Estados Unidos va a ser aún más difícil de lo que es ahora, y ya es bastante». Pero advierte también a los propios estadounidenses: «Si vence Trump, muchos países que ya odian a EE UU lo odiarán aún más».