El Comercio

La UE ha gastado más de 17.000 millones desde 2014 en tratar de frenar la inmigración

Inmigrantes sirios descansan en Serbia.
Inmigrantes sirios descansan en Serbia. / Efe
  • El estudio advierte de que, aunque han disminuido las llegadas por mar, han aumentado las llegadas por canales encubiertos

La Unión Europea se ha gastado más de 17.000 millones de euros desde 2014 con el fin de tratar de frenar y de disuadir la inmigración a sus países miembros, sin que ello haya supuesto la desaparición del problema sino la apertura de rutas encubiertas por las que siguen llegando miles de personas. La cifra incluye 1.700 millones invertidos en vallas y 15.300 millones en los países de origen y acogida.

Estas son las conclusiones de un informe presentado esta semana por el Overseas Development Institute (ODI) bajo el título 'Refugiados y migrantes de Europa. Flujos ocultos, fronteras más controladas y costes cada vez más altos'.

Según el análisis realizado, los países europeos se han gastado "como mínimo, al menos 1.700 millones de euros en medidas dentro de Europa desde 2014 a 2016 en un esfuerzo por reducir los flujos", si bien se cree que esta cifra solo es una "imagen parcial del verdadero coste".

Entre estas medias figuran, según resalta, la construcción o los planes de construcción de vallas fronterizas por varios países como Hungría (en sus fronteras con Croacia, Serbia y Rumanía), Eslovenia (con Croacia), Austria (con Eslovenia e Italia), Macedonia (con Grecia), Letonia (con Rusia) y Estonia (con Rusia), además de los planes de Reino Unido de construir un muro en Calais, en Francia, para evitar el paso de inmigrantes a través del canal de la Mancha.

Las cinco vallas fronterizas que se construyeron a finales de 2015 y principios de 2016 en el momento álgido de la crisis de refugiados vivida por Europa tuvieron un coste estimado de 238 millones de euros, de acuerdo con el informe. A esto hay que añadir el refuerzo de los controles de seguridad en los pasos fronterizos y otras medidas dentro de este ámbito.

Por otra parte, los países europeos han comprometido desde diciembre de 2014 unos 15.300 millones de euros en acuerdos con los países de origen de los refugiados o los países vecinos, con el fin de mejorar la situación y las oportunidades y evitar que sus ciudadanos traten de llegar a Europa. Esta cantidad incluye entre otros el acuerdo alcanzado entre la UE y Turquía el pasado marzo, así como fondos para Siria y África.

Rutas encubiertas

Sin embargo, el análisis realizado por ODI apunta a que "los controles de frontera en muchos casos simplemente han reorientado a los inmigrantes y refugiados hacia rutas alternativas y encubiertas".

En este sentido, los autores resaltan que las previsiones, tras el acuerdo con Turquía y otros pactos, son de que 2016 terminará con la llegada de unos 330.000 inmigrantes y refugiados a través del Mediterráneo, muy lejos de los 3 millones que se predecían a principios de año y de los 1,1 millones que llegaron en 2015.

Pese a este marcado descenso en las llegadas, se espera que haya 890.000 solicitudes de asilo en 2016, en comparación con las 1,7 millones que se registraron el año pasado. Esta disparidad en las cifras de llegadas y las de solicitudes de asilo se debe, según el ODI, a que "hay muchas personas de cuyos viajes a Europa sabemos muy poco".

Estas personas viajan a Europa por otros medios que no son el mar, como ocultos en vehículos para atravesar las fronteras, en avión con documentación falsa o porque permanecen más tiempo del que se los permiten sus visados. Así, se calcula que en 2015 el 35 por ciento de las nuevas solicitudes de asilo fueron presentadas por personas que llegaron a través de estas vías encubiertas, una cifra que alcanzará aproximadamente el 60 por ciento este año, según el estudio.

"Con el tiempo, las rutas cambia y se abren otras nuevas; el cierre de fronteras concretas simplemente desvía a los refugiados e inmigrantes hacia los países vecinos o hacia rutas más peligrosas", defiende el ODI, lo que empuja a estos países a adoptar medidas similares y desencadena "un efecto dominó".

Por último, el informe pone el acento en el coste que tiene la llegada de inmigrantes, refugiados y solicitantes de asilo para los países. Así, según su estimación, la recepción, procesamiento y reubicación de los llegados durante 2015 y 2016 costará a Europa 27.300 millones de euros. Solo los 1,7 millones de solicitantes de asilo llegados en 2015 costarán 18.000 millones de euros este año.

Aunque el coste de la carga parezca significativo, afirma ODI, "solo representa alrededor de un euro por semana por persona en la UE y el EFTA", la Asociación Europea de Libre Comercio, de la que forman parte Islandia, Noruega, Liechtenstein y Suiza.