May quiere una transición hacia el 'brexit' más larga que la de Barnier

Barnier (izda), jefe de negociaciones de la Comisión Europea con el Reino Unido sobre el Brexit, en un encuentro con David Davis (dcha), secretario de Estado del Reino Unido para el Brexit. /Afp
Barnier (izda), jefe de negociaciones de la Comisión Europea con el Reino Unido sobre el Brexit, en un encuentro con David Davis (dcha), secretario de Estado del Reino Unido para el Brexit. / Afp

Diferencias significativas en los documentos de Bruselas y Londres sobre el periodo de transición

IÑIGO GURRUCHAGACorresponsal en Londres

El Gobierno británico ha entregado a los negociadores de la Comisión Europea sobre el 'Brexit' una respuesta a la guía que publicaron hace quince días sobre la transición y ha enmarcado entre corchetes la fecha de su culminación, 21 de diciembre de 2020. El corchete es el deleite del alto funcionario cuando redacta un proyecto de ley o de acuerdo internacional; así señala aquello que han de decidir los políticos.

Esa fecha es una creación del negociador de la UE, Michel Barnier, para quien es 'lógico' que la separación de Reino Unido coincida con el último día del presupuesto comunitario septenal. De cumplirse ese plazo, quedaría en 21 meses el tiempo para poner en práctica los acuerdos sobre la futura relación, cuya forma tendría que ser ratificada por los países miembros, el 29 de marzo de 2019.

Theresa May dijo en Florencia, el pasado septiembre, que el período de implementación era necesario, por ejemplo, para “instalar un nuevo sistema de inmigración, necesario para retomar el control de nuestras fronteras” y añadió que en esa fecha todo apuntaba que “un periodo de alrededor de dos años” sería necesario y suficiente.

El documento negociador de Londres encorcheta la fecha de Barnier y pide, aunque 21 meses estén alrededor de 24, que “quiere debatir con la UE la evaluación que sostiene su fecha final propuesta”. Añade que, como dijo May en la ciudad italiana, “el período, simplemente, debe ser determinado por cuánto llevará preparar e implementar los nuevos sistemas y procesos”.

Al servicio de aduanas le ha cogido el 'Brexit' cambiando su sistema informático. Si se completa al fin de 2020, se estrenaría con una multiplicación de tarea. El puerto de Dublín recibe ahora 1.300.000 contenedores, de los que 200.000 requieren control aduanero. Calcula que estos pasarán a un millón en 2021. Holanda está reclutando 930 nuevos inspectores aduaneros en sus puertos por el 'Brexit'.

Mientras May publicaba su queja a Barnier porque pretenda quitarle tres meses, 62 diputados conservadores le entregaron una carta pidiéndole que no acepte que la UE le restrinja la firma de acuerdos comerciales con terceros durante la transición, que no acepte “ni plazos ni mandatos”, que negocie “de igual a igual”, dispuesta a marcharse sin tratado. Le recuerdan también que Reino Unido debe tener plena independencia reguladora tras la salida.

Agrupados como vigilantes para detectar desviaciones en el sendero hacia un 'Brexit' puro, los 62 son suficientes para provocar la elección de nuevo líder, pero no ha llegado el momento. May lleva hoy a sus más importantes ministros a la residencia campestre de los jefes de Gobierno para acordar el sendero de los próximos meses. Primero, unir al Gabinete; otro día, quizá, los escaños recalcitrantes.

Redundancias

El documento publicado ha sido presentado en la BBC como muestra de que las posiciones de Londres y Bruselas están próximas, pero las negociaciones sobre algunos asuntos marcados entre corchetes tienen enjundia. Genéricamente reflejan la voluntad de la UE de marginar a un Reino Unido que desde el fin de marzo de 2019 ya estaría fuera, y la voluntad de este de exigir voz en asuntos que aún le afectarían.

La guía de la negociación publicada por los negociadores de la Comisión dice que, cuando en diciembre haya que repartir las cuotas pesqueras, Reino Unido será 'consultado'. La réplica del Gobierno británico es que tiene que 'acordar' la distribución de cuotas en sus aguas. Si hay negociaciones pesqueras con terceros, Bruselas consultaría con Londres. Los británicos dicen que ellos deben 'participar'.

May quiere un Comité Conjunto para resolver desacuerdos y otras materias en la transición. Para la Comisión, los resuelven las instituciones europeas. Los funcionarios de Su Majestad reprochan su mala redacción a los colegas 'continentales' en ese párrafo. No hace falta, les dicen, mencionar al Tribunal de Justicia de la UE- el demonio de los 62 renegados 'tories'- cuando ya han escrito 'instituciones europeas'.

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