Ovejas cortacésped en Roma

Ovejas cortacésped en Roma

El Ayuntamiento de la capital italiana estudia recurrir a estos animales para segar la hierba ante la falta de recursos para contratar jardineros

El Ayuntamiento de Roma ha encontrado el jardinero perfecto: corta la hierba durante horas sin necesidad de percibir un salario y, mientras lo hace, abona el terreno y produce leche y lana. El municipio que se enorgullece de contar con más espacios verdes de Europa, con cerca de 44.000 hectáreas, estudia recurrir a rebaños de ovejas para eliminar la maleza y limpiar las malas hierbas y mantener así un cierto decoro en sus parques y jardines, muchos de los cuales están hoy en un estado de abandono, con la vegetación altísima debido a las abundantes lluvias de los últimos meses y los magros recursos del Ayuntamiento. El cuerpo de jardineros municipales de Roma está formado por 200 trabajadores (incluidos los responsables), una cifra a todas luces insuficiente. En Turín, por ejemplo, son 250 aunque la extensión de zonas verdes es casi 30 veces menor.

La idea de que sean ovejas y cabras las encargadas de segar la hierba de los parques y jardines no es original de Roma. Ya se ha recurrido al conocido como 'ecopastoreo' en ciudades como San Sebastián, París o Berlín. En la capital alemana dice haberse inspirado Pinuccia Montanari, asesora de Medio Ambiente de la alcaldesa de Roma, Virginia Raggi, del Movimiento 5 Estrellas (M5E), para hacer frente a las continuas quejas de los vecinos esta primavera por el mal aspecto de las zonas verdes. «Es un modo sencillo y muy interesante», asegura Montanari, que se queja de tener que afrontar un trabajo «ciclópeo» con recursos muy limitados. El Ayuntamiento pretende utilizar las ovejas con que cuentan dos empresas municipales para formar grupos de entre 15 y 25 animales que se comerían la maleza en zonas limitadas con unas vallas móviles. Para resolver el problema de los excrementos se desinfectarían luego los lugares por donde pasaran. Otra opción sería impedir el acceso a las personas a ese espacio durante un par de días. Montanari asegura que está haciendo un estudio «muy analítico» antes de decir qué alternativa tomar.

Muchos romanos se han tomado con una mezcla de guasa y resignación que sean estos rumiantes los que corten la hierba, una idea que todavía no tiene fecha para entrar en vigor. Lo ven como una señal más de la decadencia de una ciudad que un día fue la capital del mundo y hoy no es capaz de tapar los baches de sus calles ni de que los autobuses lleguen puntuales. También de la ineptitud para gobernar del M5E. Para los partidos de la oposición la propuesta de las ovejas ha sido un filón. «Ahora se espera una nueva idea genial de Raggi: criar vacas para producir metano y así ahorrar en el carburante para salvar la empresa pública de transportes», comentó irónico Marco Marsilio, del partido derechista Hermanos de Italia. Se olvidó Marsilio de que ocurrencias más extremas tuvo Antonio Razzi, de Forza Italia, que fue candidato a la alcaldía de Roma con la promesa de importar 500.000 gatos asiáticos para acabar con la plaga de ratas que sufre la ciudad. «Son grandes, están hambrientos y tienen un olfato... Podemos traerlos en avión», prometió.

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