Polémica en Portugal por el robo de granadas y munición de un depósito militar

El ministro de Defensa ha dado orden de avisar de este robo a la OTAN, «como no podía ser de otra forma»

EFE

El robo el pasado miércoles de un número indeterminado de granadas, munición y explosivos en un depósito militar generó este sábado una gran polémica en Portugal, donde el extraño caso es investigado por expertos en contraterrorismo.

Los hechos se conocieron el jueves, cuando el Ejército admitió en un comunicado que el material había sido sustraído de un depósito militar en el municipio de Tancos, en el centro de Portugal. Los militares, que no revelan la cantidad robada para no entorpecer la investigación, sí dijeron que entre el armamento que falta hay "granadas de mano ofensivas y municiones de calibre 9 milímetros", además de granadas de gas lacrimógeno, explosivos y otro tipo de material bélico.

La Policía Judicial Militar estaba encargada de las investigaciones inicialmente en solitario, pero en las últimas horas se han unido a las pesquisas miembros de la Unidad Nacional de Contraterrorismo de la Policía Judicial, lo que ha dado una nueva dimensión al suceso.

Según dijo hoy a la cadena lusa SIC el jefe del Estado Mayor del Ejército portugués, el general Frederico Rovisco Duarte, los responsables del robo debían tener "conocimiento del contenido de los depósitos" para realizar un acto de estas características, por lo que reconoció que es posible que tuvieran información "interna". Asimismo, aseguró que se ha reforzado la seguridad en la zona, muy cuestionada después de que el propio Ejército dijera en un comunicado posterior que el sistema de vídeovigilancia en esa área de depósitos "está inoperativo".

El ministro de Defensa, José Alberto Azevedo Lopes, reaccionó asegurando que "no es admisible" este fallo de vigilancia y definió lo sucedido como una "situación grave" ante la que se tomarán medidas para evitar que se repita.

Por el momento, el ministro ha dado orden de avisar de este robo a la OTAN, "como no podía ser de otra forma", mientras se multiplican las críticas desde la oposición conservadora y hasta el Partido Comunista Portugués, socio parlamentario del Gobierno del socialista António Costa. Por su parte, el presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, declaró en Bruselas, donde participaba en un evento de promoción de productos agrícolas lusos, que "no es el momento adecuado" para pronunciarse sobre este asunto, sobre el que espera obtener más información al regresar a Lisboa.

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