Srebrenica: la mayor atrocidad europea desde la Segunda Guerra Mundial

Una mujer llora junto a los restos de nuevas víctimas de Srebrenica hallados en 2015 /Reuters
Una mujer llora junto a los restos de nuevas víctimas de Srebrenica hallados en 2015 / Reuters

La condena de Mladic revive un trágico suceso en el que fueron asesinados 8.000 musulmanes varones

AGENCIAS

Julio de 1995, últimos estertores de la guerra civil en Bosnia. Casi 8.000 musulmanes, incluidos niños, fueron asesinados después de que el enclave de Srebrenica, en el este de la exrepública yugoslava, fuera tomado por las tropas serbobosnias. Fue el peor episodio de la sangrienta guerra (1992-1995), en la que se calcula que murieron unas 100.000 personas y que dejó a 2,2 millones de personas sin hogar.

Bosnia-Herzegovina era de hecho un estado multiétnico con un 44% de bosniaks musulmanes y un 17% de croatas católicos, tensos aliados por un lado, y un 32% de serbios cristianos ortodoxos, por el otro. La violencia sectaria dominó el conflicto.

El enclave de Srebrenica estaba considerado como una «zona segura» por Naciones Unidas desde abril de 1993, ya avanzada la Guerra de los Balcanes, por la que se disolvió Yugoslavia en 1991. La ciudad, mayoritariamente musulmana, había sido rodeada por fuerzas del ejército serbobosnio, de las que Karadzic era comandante supremo.

Noticias relacionadas

Las tropas sometieron a Srebrenica a un lento y continuado asedio durante dos años. Finalmente, en la mañana del 11 de julio de 1995, las fuerzas serbobosnias invadieron Srebrenica, lo que hizo que decenas de miles de refugiados huyeran al campamento de las fuerzas de paz de la ONU en Potocari, en el norte de la ciudad.

Los cascos azules de Naciones Unidas y unos 5.000 refugiados, en su mayoría mujeres y niños, se refugiaron en la base de la ONU, mientras otros miles se juntaron en el exterior.

Pero en un movimiento que dejó estupectos a todos, los refugiados que se hallaban en la base fueron expulsados y entregados a las tropas serbobosnias, que esperaban fuera.

«No tengo que pedir perdón, yo no maté a nadie», decía aún en julio de 2015 Boudewijn Kok con motivo del vigésimo aniversario de la masacre. Kok era uno de los oficiales que formó parte del grupo de cascos azules holandeses encargados de proteger el enclave bosnio.

Los militares serbobosnios comenzaron entonces a transportar a los refugiados por la fuerza en autobuses separando a los hombres y niños de las mujeres. En los días siguientes, casi 8.000 hombres y niños musulmanes fueron asesinados por las fuerzas serbobosnias bajo el mando de Ratko Mladic. Los cadáveres fueron enterrados en fosas comunes. Algunos cuerpos fueron luego trasladados a otras fosas para esconder las evidencias del crimen. Unas 6.600 víctimas han sido exhumadas, identificadas y enterradas.

El Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY) presentó cargos contra 20 sospechosos por los crímenes cometidos en Srebrenica. Todos fueron detenidos y llevados a La Haya, Holanda, sede de la corte. Dieciséis de ellos ya conocen sus sentencias, entre las que hay siete por genocidio, contando la de ayer de Mladic.

La investigación oficial de 2002 a cargo del instituto holandés NIOD concluyó que el batallón holandés no pudo haber evitado la caída del enclave, que los bombardeos solicitados no llegaron a tiempo y que algunas unidades opusieron una resistencia feroz. Posteriormente, el Estado holandés ha sido condenado en dos ocasiones por su responsabilidad civil en los hechos.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos