Los turistas vuelven a París

Turistas se fotografían delante la iglesia del Sagrado Corazón. /Lionel Bonaventure (Afp)
Turistas se fotografían delante la iglesia del Sagrado Corazón. / Lionel Bonaventure (Afp)

«Estamos regresando progresivamente a una situación incluso superior al período precedente a los atentados», explica el director de la Oficina de Turismo de la capital francesa

COLPISA / AFP

Con gesto decidido, las bailarinas del Moulin Rouge se arrancan los pantalones para quedarse en tanga de lentejuelas ante una sala llena a rebosar de turistas que vuelven en masa a París, dejando atrás el recelo de los meses que siguieron a los atentados.

"¡Baila, baila, París baila!. La tropa de bailarinas de 14 nacionalidades diferentes entona el estribillo del primer número de esta revista musical que se presenta cada noche sin interrupción desde 1999. Bajo una luz tamizada, unos 900 espectadores seducidos por el espectáculo que ofrece este mítico cabaret parisino aplauden entusiastas.

Después de un verano 2016 "completamente catastrófico", el templo del cancán se reencuentra nuevamente con su público y registra un aumento de la asistencia del 15% desde enero, según el secretario general del Moulin Rouge. "Hemos vuelto a los niveles de actividad de los años 2014 y 2015", antes de los atentados yihadistas que en los últimos dos años han dejado un total de 239 muertos, señala optimista Jean-Victor Clerico.

Estas cifras alentadoras confirman la reactivación del turismo que se observa en la capital francesa en lo que va de año. Después de una caída del 5% de la ocupación en los hoteles parisinos en 2016, este 2017 podría batir récords. El ministro de Relaciones Exteriores Jean-Yves Le Drian, también a cargo del Turismo, estimó hace poco que Francia podría acoger este año casi 90 millones de visitantes más que en 2015, un año con cifras históricas.

En los cuatro primeros meses de 2017, París recibió 4,8 millones de turistas, un aumento del 4,1% en relación a 2016 y una de las cifras más altas de los últimos diez años. Además, se batió un récord del número de turistas extranjeros con un aumento del 19%.

En el centro de la capital francesa, la oficina de turismo está siempre llena. "Estamos regresando progresivamente a una situación normal (...) incluso superior al período precedente a los atentados", explicó su director, Nicolas Lefebvre.

En un intento por mejorar la imagen de la 'Ciudad de la Luz' en el extranjero, esta oficina ha puesto en marcha un ambicioso plan de reactivación del turismo. "Hemos tratado de tranquilizar a las personas con testimonios de turistas de visita en París. La mejor garantía es dar la palabra a aquellos que han venido, son los mejores testigos y los mejores abogados de París", explicó.

Pero existe otra explicación de la reactivación del turismo: se ve un "fenómeno de habituación" después de los recientes atentados que han golpeado otras capitales europeas, incluyendo Londres, Berlín y Estocolmo. "La repetición de este tipo de actos hace que sea casi parte del panorama y esto ya no impide que se organice un viaje a una ciudad europea y en particular a París".

Sentada en un restaurante en la prestigiosa avenida de los Campos Elíseos, Alexa Derby disfruta de la comida francesa y de temperaturas veraniegas. Afirma sentirse segura pese a que a apenas unos metros de donde está sentada un policía fue abatido en abril por un yihadista. "Por supuesto que se nos cruza por la mente, pero no me voy a esconder toda mi vida y dejar de viajar porque eso puede pasar en cualquier lugar del mundo", dice. Esta estadounidense de 25 años, que viaja acompañada de toda su familia, visita por primera Francia, en un viaje organizado hace varios meses para el cumpleaños número 11 de Charlie, la más pequeña de esta familia procedente de Hawái, "que soñaba con ver la Torre Eiffel en su cumpleaños".

Un poco más lejos, varios furgones de la policía están estacionados frente a un puesto de periódicos. Agentes armados con rifles de asalto escrutan los vehículos y los transeúntes que recorren la avenida.

Con gafas de sol y una gorra amarilla para protegerse de un sol abrasador, Rinkie Pollack, una californiana de 68 años, espera tranquilamente en un banco a su hija y nieta que subieron al Arco del Triunfo. "No estamos seguros en ningún lugar del mundo. Fui a Israel y no tuve miedo, vine a París y he viajado un poco en todo el mundo", señaló. "Si permitimos que los terroristas nos impidan viajar, son ellos los que ganan".

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