Ferrer y Feliciano, durante un momento del partido./Reuters
TENIS
La pareja española completó un gran encuentro pero desperdició cuatro bolas de partido y tendrá que pelear por el bronce.
Lo tuvieron en su mano. Ante los segundos favoritos dispusieron de hasta cuatro bolas de partido. Pero perdonaron. Y dejaron escapar la final olímpica. Pese ello, los españoles, que apenas habían jugado cuatro partidos como compañeros de dobles antes de llegar a esta cita y curiosamente los resultados habían sido negativos, dieron la talla y estuvieron cerca de completar el partido de su vida. Porque estos Juegos Olímpicos han sido una auténtica bendición para el equipo español. Como caídos del cielo, Ferrer y Feliciano han ido poco a poco dando pasitos, alcanzando metas, pasando rondas. Sin embargo, este viernes, una de las mejores parejas del planeta, los franceses Llodra y Tsonga, impidió que completaran la hazaña. Los galos vencieron por 6-3, 4-6 y 18-16 y se clasificaron para la final de los Juegos Olímpicos.
El choque comenzó mejor para los rivales de los españoles. La pareja francesa restaba a la inversa que la española. El zurdo, Llodra, en el lado de la ventaja, mientras que Tsonga, el diestro, lo hacía en el lado del iguales, todo lo contrario que Feliciano y Ferrer. En esa batalla por ganar la iniciativa del punto, por dominar el juego, los franceses lo hicieron mejor. Dispusieron de bola de rotura en los dos primeros servicios de los españoles. Pero tanto Feliciano como Ferrer se agarraron a la pista y sacaron a la perfección en ese momento.
Sin embargo, los franceses estaban siendo mejores y el ‘break’ acabó cayendo del lado de los galos. Eso sí, los españoles no se vinieron abajo. Y lo demostraron en el tramo final del segundo acto. No habían tenido ninguna oportunidad para romper el servicio de los franceses. Y con 5-4 a su favor, cuando servía uno de los mejores sacadores del circuito, Jo-Wilfried Tsonga, los españoles restaron a la perfección. Cerraron la segunda manga y comenzaron la tercera con opciones para dar un zarpazo definitivo en el encuentro.
Lo tenían en su mano. Con 2-0, 40-0 y saque, Feliciano y Ferrer estaban en una situación ideal para poner tierra de por medio con los galos. Pero se dejaron llevar en ese juego y lo pagaron con una rotura de servicio inesperada. Los galos buscaban a Feliciano en el fondo de pista al mismo tiempo que Llodra tiraba del carro. Y los cuatro tenistas mantenían el tipo con su servicio. Los saques se afianzaron al mismo ritmo que las bolas de ‘break’ desaparecieron. Ya no era únicamente una cuestión de tenis; conforme se fue alargando el set iba adquiriendo importancia la mentalidad. Lo tuvieron los españoles, que gozaron de cuatro bolas de partido, incluyendo un 0-40, que desaprovecharon. Lo tuvieron los franceses, que sacaron para cerrar el partido y dispusieron de un 0-40 con 14-14. Y finalmente, para desgracia de los españoles, cerraron el encuentro con un agónico 18-16 tras tres horas y media.