El Comercio

«Espero que el árbitro mexicano no permita la violencia brasileña»

Joachim Löw
Joachim Löw / AFP
  • SEMIFINALES DEL MUNDIAL

  • "Será una batalla entre continentes", asegura el germano Joachim Löw, único técnico de los semifinalistas sin títulos internacionales

  • Ha regenerado a la ‘Mannschaft’ pero tras diez años de trabajo ya se le exige el lustre de los trofeos

Joachim Löw es el único de los técnicos semifinalistas del Mundial que no ha logrado ningún triunfo internacional. El palmarés del seleccionador alemán, de 54 años, se reduce a la Copa con el Stuttgart (1997), la liga austríaca con el Tirol Innsbruck (2002) y la Supercopa con el Austria Viena en 2003, en una carrera en la que también entrenó al Karlsruhe y a los turcos Fenerbahce y Adanaspor.

En la ‘Mannschaft’ comenzó como ayudante de Jürgen Klinsmann, entre 2004 y 2006, para después asumir el liderazgo del cuerpo técnico con la idea de regenerar el fútbol teutón, darle un aire más moderno y jugar más vistoso, siguiendo en parte el exitoso modelo español. Posee contrato hasta el próximo Europeo de Francia y está, seguramente, ante la última oportunidad de llevar a su país a un título planetario que se resiste desde hace 24 años.

Pese a sus notables resultados con la selección alemana, ya que alcanzó la final de la Eurocopa 2008, perdida contra España, y las semifinales de los cuatro últimos grandes campeonatos, tres universales, contando este de Brasil, y uno continental, Löw prefiere restarse méritos y conceder todo el crédito y el mérito a sus jugadores.

“El equipo ha ido cambiando desde 2006. Es bueno que no siempre tenga los mismos futbolistas. La estabilidad es importante, pero hay que ir haciendo modificaciones. La única explicación al hecho de volver a una semifinal es que tenemos unos jugadores excelentes”, dijo el técnico alemán tras derrotar a Francia.

El elegante preparador alemán aporta tranquilidad, mesura estabilidad y el respeto a su trabajo. Pero el título, diez años después, empieza a ser una exigencia para un técnico que ha cambiado la idea del fútbol germano y devuelto la fiabilidad al gigante alemán, pero que cerece del lustre de los trofeos.

“¿Qué hay más bonito que enfrentarse al anfitrión en el país del fútbol y en una semifinal. Será un gran partido en Belo Horizonte y un gran desafío para nosotros enfrentarnos a los anfitriones”. Resumido, éste es el argumento esgrimido por Löw desde que se supo el emparejamiento con Brasil. Trata de reducir la ansiedad de sus pupilos con la teoría de que “llegar a semifinales ya es un buen resultado”. Para avanzar hasta la gran cita del 13 de julio en Maracaná aporta tres claves: “mantenernos como un equipo sólido, ser estables y pacientes y remar todos unidos en la misma dirección”.

Liberados

Extremadamente educado, Löw inició su última comparecencia antes de “una batalla entre continentes” con una referencia a la estrella ausente. “Sentimos mucho que Neymar esté lesionado. Es una situación terrible y le deseo la mejor y más pronta recuperación. Para nosotros hubiera sido fantástico tenerle en el campo, pero eso no quiere decir que seamos favoritos, ni mucho menos. Otros jugadores muy fuertes se sentirán más liberados. Y el país entero les trasladará su energía”.

Entiende el preparador de la ‘Mannschaft’ que la experiencia acumulada por sus pupilos en las últimas semifinales “puede servir, pero cada partido es distinto y se debe afrontar de forma individual, sin prever un resultado”.

Está seguro de que cada selección tratará de imponer su estilo y, sobre todo, espera que el juez mexicano no permita la violencia que se desató en el Brasil-Colombia y que en Europa hubiera provocado varias expulsiones”.