Archivan la causa por el asesinato de dos policías en la embajada de Kabul

Funeral por los dos policías muertos en Kabul./Afp
Funeral por los dos policías muertos en Kabul. / Afp

El juez Pedraz considera que el embajador Pérez de Agreda y su agregado no fueron responsable de los fallos de seguridad

Mateo Balín
MATEO BALÍNMadrid

El juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz ha decretado el sobreseimiento libre de la causa abierta contra el embajador de España en Afganistán, Emilio Pérez de Agreda, por su supuesta responsabilidad en los atentados de 2015 en los que murieron dos policías españoles en la embajada tras un ataque de un grupo talibán. El magistrado considera que quien debería haber velado por la seguridad de la legación diplomática es el Estado y no su representante.

La causa, que se inició a raíz de una querella presentada por los familiares de una de las víctimas, también se dirigía contra el agregado de la embajada, Oriol Solá, en relación con el atentado ocurrido el 11 de diciembre de 2015, en el que también resultaron heridos otras siete perrsonas.

En un auto, el juez Pedraz destaca que "la embajada se encontraba fuera del espacio de seguridad de la capital afgana, lo que suponía que la sede fuera un objetivo especialmente vulnerable frente a posibles atentados" y añade que "el Estado español debió mucho antes adecuar las correspondientes medidas de seguridad".

"Ninguna acción generadora de un riesgo no permitido, ni ostentaban ni asumía la condición de garantes de que el resultado no se produjera, de forma que el desgraciado siniestro no habría podido ser evitado mediante una hipotética acción omitida", ha señalado el auto.

De esta manera, Pedraz considera que no se les puede atribuir a los investigados un delito de homicidio imprudente por una "posible omisión del Estado", ya que no son "expertos en seguridad". La querella fue admitida en noviembre de 2016 por dos delitos de homicidio imprudente y siete en grado de tentativa. Los fallecidos fueron el agente de las UIP Isidro Gabino San Martín y el subinspector Jorge García Tudela.

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