El Parlamento balear prohíbe la muerte de los toros en las corridas

Una corrida de todos. / B. Aguado

Los partidos de izquierda creen que la ley «acabará con el padecimiento animal» mientras que PP y Cs auguran que el Constitucional la tumbará

ÁLVARO SOTO y D. AYLLÓNMadrid

A partir de ahora, en las corridas de toros de las Islas Baleares no habrá ni tercio de banderillas ni estoques ni puntillas. Los diestros, que solo podrán emplear el capote y la muleta, se enfrentarán a únicamente tres reses y tendrán diez minutos para lidiarlas, tiempo tras el cual los animales regresarán a los corrales y después a sus ganaderías de origen. Además, en las plazas no se podrán consumir alcohol y queda prohibida la asistencia a los menores de 18 años.

Con los votos a favor del PSOE, los econacionalistas de Més y Podemos, el Parlamento balear aprobó ayer una nueva ley de protección animal que cambia totalmente el concepto de la lidia. El objetivo es «acabar con el padecimiento» de los animales, subrayó la portavoz de Podemos, Laura Camargo. En la misma línea, la diputada de MÉS Margalida Capellá subrayó que la ley «hará avanzar el bienestar animal en toda España». Andreu Alcover, diputado del PSOE, destacó que la ley era una «promesa electoral» de los partidos progresistas.

La Ley de Corridas de Toros y Protección de los Animales de Baleares, conocida en las islas como 'Toros a la balear', establece otras restricciones: no se podrán lanzar objetos a las reses; finalizado el espectáculo, el personal veterinario hará un reconocimiento de los toros para «comprobar su estado sanitario y el bienestar del animal» y se reflejarán en el acta incidencias, como posibles lesiones; también se establecerán controles antidopaje para los toros y para los toreros; y los animales no podrán estar en los chiqueros, sino que deberán permanecer 48 horas en el corral, desde donde, directamente, irán a la plaza.

Sin embargo, la norma deberá enfrentarse ahora al Tribunal Constitucional, que ya en octubre de 2016 anuló la prohibición de las corridas de toros en Cataluña porque la medida menoscababa la competencia del Estado para preservar el patrimonio cultural común.

A este argumento se aferran el PP y Ciudadanos, los dos partidos que votaron en contra en las cortes baleares. «La ley nace muerta porque será recurrida al Constitucional», recordó el portavoz del partido naranja, Xavier Pericay. «El Govern quiere eliminar los toros de Juan Belmonte y el derecho a disfrutar de este espectáculo», añadió.

Desde el PP, el diputado Miquel Jerez acusó a los partidos de izquierda de «renegar de su cultura» y calificó el texto como «un despropósito y una castaña legislativa» que, auguró, será tumbada por el Constitucional. «Es prohibir de otra manera las corridas deformando sus elementos esenciales con el fin de hacer de ese espectáculo algo que no reconocemos», aseveró Jerez.

La ley se extiende también a otros espectáculos con animales en las islas. Así, se imponen restricciones al 'correbou' (encierro) de Fornalutx, donde no se podrán utilizar cuerdas, palos o cualquier elemento que dañe al animal y por supuesto, no se le podrá matar. En cambio, las fiestas con caballos de Menorca no sufrirán modificaciones, ya que la norma establece diferencias entre «animales domesticados y salvajes», de forma que concursos o exhibiciones sí que podrán seguir realizándose. Para quienes infrinjan la ley, el texto recoge infracciones leves (con multas de entre 300 y 1.000 euros), infracciones graves (hasta 10.000 euros) e infracciones muy graves (hasta 100.000 euros).

La iniciativa del Parlamento balear encontró pronto el rechazo de los partidarios de la fiesta. El director general de la Fundación Toro de Lidia, Borja Cardelús, asegura que la norma es «un fraude legal que intenta prohibir los toros sin prohibirlos». A juicio de Cardelús, se trata de una medida que intenta «desnaturalizar las corridas para acabar definitivamente con ellas», ya que «elimina todos los elementos indispensables de una corrida de toros». De modo similar, el matador Diego Urdiales señala que «algunos políticos solo buscan dañar la cultura y en algunas comunidades, el único fin es acabar con los toros».

Por el contrario, las asociaciones animalistas argumentan que ley balear es un primer paso. La presidenta de PACMA, Silvia Baquero, sostiene que la medida es «un avance positivo», aunque resalta que «lo que se debe buscar es la prohibición total de los espectáculos con animales, no limitarlos». La ONG de defensa de derechos de los animales Humane Society se congratula por «una victoria muy satisfactoria» y felicita a los partidos por lograr de «manera creativa que la tortura de toros para entretenimiento público» quede relegada «a los anales de la historia en las Baleares».

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