El imán de Ripoll intentó reclutar terroristas en Bélgica

Entrada a Vilvoorde. / Dirk Waem (Afp)

Abdelbaki Es Satty estableció su base de operaciones en una casa de sus familiares en Vilvoorde

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁNMadrid

Abdelbaki Es Satty era un asiduo viajero a Bélgica, al extremo de que tenía una base estable en casa de un familiar en Vilvoorde, localidad a 12 kilómetros de Bruselas. El que desde 2016 se convertiría en imán de Ripoll, no solo buscó trabajo en ese país, también intentó reclutar «futuros terroristas», según las fuerzas de seguridad belgas, que ignoran el resultado que tuvieron esas labores de captación.

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El clérigo y supuesto cerebro de la célula yihadista que perpetró los atentados del 17 de agosto en Barcelona y Cambrils que dejaron 15 muertos y un centenar de heridos no solo viajó a Bélgica en enero de 2016 para buscar trabajo en la mezquita de Vilvoorde y en la del municipio vecino de Diegem, sus desplazamientos debieron ser más frecuentes porque está comprobado que se alojaba «regularmente en casa de su primo durante sus visitas». Así lo recoge en su edición del diario belga La Dernière Heure que cita como fuente a investigadores de las actividades de Es Satty en ese país. En Bélgica, prosigue el diario, el imán «no estaba solo, perdido como un turista que explora nuevos horizontes». «Tenía su base de retaguardia bien situada en Vilvoorde», concreta.

El imán, aunque no consta que solicitara permiso de trabajo, trató de colocarse en una mezquita en esa localidad, vivero de combatientes del autodenominado Estado Islámico, y también en la cercana Diegem. En ambos casos fracasó porque, según el diario, su discurso ya era muy radical y preocupó a las comunidades musulmanas. Además tampoco pudo acreditar su condición de religioso y que tenía «un pasado judicial virgen». Las autoridades austríacas comprueban si el presunto cerebro de los atentados de Cataluña predicó en una mezquita de Viena en 2015. "Estamos en contacto con las autoridades españolas y estamos comprobando esa información, aunque actualmente no hay ninguna confirmación", explicó un portavoz del Ministerio, Karl-Heinz Grundböck.

Es Satty había sido condenado en España en 2011 a cuatro años de prisión por tráfico de drogas.

Junto a esas intentonas laborales frustradas, el imán de Ripoll «trató en numerosas ocasiones de reclutar a futuros terroristas en Bélgica». «Pero que lo intentara no quiere decir que lo lograra», sostiene La Dernière Heure. La policía judicial de Amberes que lleva la investigación por orden de la Fisalía no ha logrado, sin embargo, pruebas de que el clérigo marroquí asentado en España tuviera contactos con elementos radicales en Bélgica, país que también sufrió atentados yihadistas en marzo de 2016.

La búsqueda de trabajo por parte de un personaje tan extraño como Es Satty motivó que las autoridades de Vilvoorde pidieran informes a su Policía local, que a su vez se puso en contacto, según se ha sabido ahora, con los Mossos d'Esquadra. Un mando policial de ese municipio envió un correo electrónico a la dirección particular de un colega catalán al que había conocido dos años antes en unas jornadas internacionales de seguridad. «Quería pedirte si hay la posibilidad de indagar sobre una persona que quiere trabajar aquí, en Vilvoorde, como imán. En el fichero adjunto encontrarás su identidad (Abdelbaki Es Satty). Sé que se está planteando ir a Barcelona en febrero y que está casado allí. Cuanta más información puedas compartir sobre este individuo, ¡mejor!», decía la solicitud del agente belga, que tampoco informó de su gestión a la Policía Federal de su país.

El policía catalán, cuya identidad no se ha difundido, buscó en la base de datos del cuerpo y, según la información proporcionada por la Consejería de Interior de la Generalitat, no encontró datos sobre Abdelbaki aunque sí sobre Mustafa Es Satty, investigado por yihadismo en 2006. Pero no se trataba de la persona que interesaba a la Policía belga y el asunto quedó ahí.

Un hombre reza en la mezquita de Ripoll.
Un hombre reza en la mezquita de Ripoll.

Las quejas del consejero

«Se da la información que tenemos. A nosotros no nos constaba que esa persona estuviera investigada o fuera peligrosa» porque «si alguien nos hubiera alertado se hubiera actuado de otra manera», explicó el consejero Joaquim Forn. El responsable de Interior insistió en que se trató de una comunicación extraoficial, como no podía ser de otra manera, ya que el cauce oficial para que la Policía de otro país se ponga en contacto con los Mossos es a través del Ministerio. Por esa razón, ni la Policía ni la Guardia Civil ni los propios Mossos d'Esquadra tenían conocimiento de la consulta hecha por el agente de Vilvoorde a su colega de Barcelona.

Forn, de todas maneras, vio un intento de dañar la imagen de la Policía autonómica con la filtración de que estaba informada de las andanzas de Es Satty en Bélgica y que no lo comunicara al Ministerio del Interior. «Me sorprende -se quejó Forn- que la preocupación de algunos medios sea disminuir la tarea de los Mossos y poner en duda y ensuciar su trabajo». El consejero aprovechó además la circunstancia para volver a exigir el acceso y la presencia de los Mossos en los organismos policiales y de inteligencia europeos.

El Gobierno de Mariano Rajoy ha hecho oídos sordos hasta ahora esta demanda de la Generalitat y solo se ha comprometido a estudiar en una comisión mixta la incorporación de la Policía catalana a los foros policiales europeos. Donde sí se integrarán los Mossos, según el acuerdo alcanzado en la Junta de Seguridad en julio pasado, es al Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado, al que hasta ahora asistían como invitados.

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