Hasta 2.000 euros en una madrugada directos a Rumanía

Hasta 2.000 euros en una madrugada directos a Rumanía
Piña

La tercera jornada del juicio contra los Sandulache acoge los testimonios de los propietarios y usuarios de los locutorios donde se enviaba el dinero a Rumanía procedente de la red criminal de prostitución

CECILIA PÉREZ

La tercera de las ocho jornadas en las que se desarrolla el juicio contra la red criminal liderada por los hermanos Sandulache por trata de seres humanos concluyó esta mañana. La Sección Segunda de la Audiencia Provincial acogió la declaración de los propietarios y usuarios de los locutorios donde presuntamente se realizaban los giros postales a Rumanía, por parte de los líderes de la organización criminal y de sus víctimas a través de una empresa de envío de dinero.

Durante la vista oral, tanto el Ministerio Fiscal como la acusación particular, ejercida por Ana María González, intentaron demostrar el origen de los envíos de cantidades económicas que oscilaban entre los 1.000 y 2.000 euros y por qué se realizaban en horarios en los que los locutorios estaban cerrado al público, entre las tres y cuatro de la madrugada.

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Los propietarios de los locutorios, cuyos horarios de apertura eran de diez de la mañana a once de la noche, coincidieron en señalar que "no sepude hacer envíos de dinero" una vez que el establecimiento está cerrado. Sin embargo, la documentación aportada por la empresa de envío de dinero rápido demostró que en diversas fechas de entre 2012 y 2013 se produjeron envíos en horas muy posteriores al cierre. "Lo que pasa que tuvimos problemas con un hacker informático que denunciamos", explicó uno de los testigos que achacó a ese hecho los posibles envíos a deshora.

Claves personales

Los responsables de los locutorios explicaron en Sala que para realizar los envíos de dinero cada propietario contaba con una clave personal pero uno de los testigos aseguró que "la podía utilizar cualquiera porque estaba anotada en un cauderno".

También expusieron que a cada persona que acudía al locutorio a enviar dinero se le pedía su documento nacional de Identidad o pasaporte. "Se escaneaban los datos e iban directamente a la página de Western Union" sin que quedasen almacenados en el ordenador personal del locutorio.

Este mismo testigo reconoció que por cada envío de dinero que se realizaba en el locutorio recibían una comisión.

Durante la vista de hoy también testificaron varios usuarios de los locutorios. Todos ellos aparecen como las personas que realizaban los giros a varios miembros de la familia de los Sandulache en Rumanía e incluso a uno de los acusados, al que enviaron más de 1.100 euros. Negaron haber realizado esos envíos. Ahora se tendrá que demostrar si los datos personales de estas personas fueron utilizados para enviar el dinero a Rumanía, por parte de los hermanos Sandulache, acusados de un delito de blanqueo de capitales que se suma a once delitos de trata de seres humanos, once de prostitución coactiva y un delito de lesiones graves. Se enfrentan, los dos, a más de 200 años de prisión.

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