
BREVE BIOGRAFÍA
Mayall, inglés nacido en el pequeño pueblo Macclesfield, en Manchester, se presentó con la coleta cortada. Antes de la actuación, se plantó en el hall del Auditorio para animar la venta de su disco 'In the palace of the king'. El personal del equipamiento municipal miraba boquiabierto cómo un 'grande' del rock se cargaba de sencillez para promocionar su trabajo.
A las 20.10, The Bluesbreakers, su banda más famosa, iniciaba un recital de dos horas donde el líder se sumó a la tercera canción, y que repasó temas como 'Now I've got a woman' o 'King of the kings'. Mayall alternó el teclado, con la armónica y la guitarra. Y cantó, por supuesto, siempre arropado y jaleado por Buddy Whittington, el guitarrista acompañante que acaparó parte del protagonismo y que denominó a su jefe 'el padre del blues blanco'.
Y lo merece. Porque este blanco ha paseado como nadie el blues de los negros, y que comenzó en 1965 con los grupos The Powerhouse Four y The Blues Syndicate, que dieron paso a su banda más reconocida por público y crítica, The Bluesbreakers.
Su larga carrera de compositor y cantante le ha convertido en un referente del blues, apareciendo en todas las listas de intérpretes británicos más destacados. Y lo ha hecho con su música y con su compañía. Mayall ha compartido escenario con artistas de la talla de Eric Clapton, Mike Taylor o Mick Fleetwood.
Pero lejos de retirarse como leyenda, este padre de familia numerosa -tiene seis hijos y otros tantos nietos-, dejó el Auditorio para llevar su música a otra pate. Hoy mismo tocará en Santander. El británico continúa tras Oviedo con una gira que sólo en España le hará parar en Zaragoza y Vitoria el 2 y el 3 de agosto, respectivamente.





