
Un trabajador junto a las chimeneas / M. Rojas
A escasos diez kilómetros del centro de Oviedo, junto a los grupos de carbón de Soto de Ribera, asoman ya los flamantes edificios de la primera planta de ciclo combinado de Asturias. Un proyecto que tras más de cuatro años de tramitaciones verá la luz el próximo mes de julio, según confirmó a EL COMERCIO, José Alonso Uría, jefe de Promoción de Proyectos Estratégicos de Generación de HC Energía, promotora de la infraestructura. Se trata de una central térmica de última generación que mejora sensiblemente la eficiencia de sus predecesoras alcanzando un rendimiento del 57%, un 20% más que lo que permiten los grupos actuales. Su efecto contaminante es también mucho menor: su producción de CO2 por kilovatio / hora ronda los 0,35 gramos, frente al gramo por KWh de las térmicas que consumen carbón.
El futuro grupo Soto–4, con 400 megavatios de potencia, se alimentará de gas natural mediante una conducción de 1,8 kilómetros que conectará con el gasoducto Ruta de la Plata de Enagás que atraviesa el área central de Asturias. Su desarrollo no está condicionado por el desbloqueo de las nuevas líneas de alta tensión (Sama-Velilla y Soto-Penagos) gracias a la repotenciación de las líneas de 400 Kv, Soto–La Robla y Lada–La Robla, que llevó a cabo Red Eléctrica Española.
Con un presupuesto de 204 millones de euros y tras más de cuatro años de tramitaciones –HC formuló la primera solicitud de autorización administrativa en marzo de 2002–, el consorcio formado por ABB Alston y el grupo Duro Felguera, inició en julio de 2006 la construcción de la central.
Empleo en auge
En la actualidad, alrededor de 400 profesionales trabajan en la parcela de Ferreros. Una cifra que se incrementará hasta los 600 empleados en las primeras semanas de 2008, según la previsión de trabajo. De momento, se ha ejecutado el 80% del proyecto que incluye obra civil, montaje e ingeniería. De hecho, los edificios que albergarán a la caldera y a las turbinas de gas y vapor ya están muy avanzados y se ultima la instalación de la turbina de gas, al igual que el generador. Una buena parte de las piezas que faltan por montar ya se encuentran en los parcela de Ferreros de 7,5 hectáreas a la espera de ser instaladas. Aunque la construcción física de la central terminará antes del mes de julio, la central deberá pasar por una exhaustiva fase de pruebas antes de su puesta en marcha. En la fase de explotación, Soto–4 generará 40 empleos directos. Además, requerirá entre 70 y 100 personas más para las labores de mantenimiento.
Gas y vapor
Las turbinas son piezas claves en la central. El gas quemado en la cámara de combustión de la turbina de gas junto con el vapor expansionado en la turbina de vapor mueven un eje que tiene acoplado un alternador de cerca de 400 megavatios. Dos terceras partes de la potencia global que permite la central se deben a la turbina de gas. El vapor se produce en la caldera de recuperación aprovechando el calor residual de los gases de combustión. De esta forma, el gas en combustión es el fluido que mueve directamente una turbina especial de alta velocidad, sin pasar por un circuito de vapor. A continuación, la energía producida por los gases de salida de la turbina alimenta un circuito convencional de vapor, que mueve una segunda turbina.
Si se produce un fallo en la red de suministro de gas y el sistema necesita funcionar, la planta de Soto de Ribera podrá operar con gasóleo 20 días al año, un máximo de cinco días consecutivos, de acuerdo a las autorizaciones del Ministerio de Medio Ambiente.
Esperando la evacuación
La ejecución de los proyectos pendientes de transporte eléctrico, según recuerda el jefe de Promoción de Proyectos Estratégicos de Generación, sí condicionan la viabilidad del segundo grupo de Hidrocantábrico, Soto 5, previsto en la misma zona, y que, en la práctica, supondría la construcción de una central «gemela» a la primera, y con la que compartirían las dotaciones que ya están en ejecución para Soto 4. La nueva central dispone ya de los permisos medioambientales necesarios ya que ambas infraestructuras fueron tramitados de manera conjunta. Los proyectos de evacuación pendientes condicionan además el resto de las instalaciones con tecnología de ciclo combinado que han planteado en Asturias empresas como Endesa, Iberdrola o la irlandesa ESBI.
Después de dos décadas de bloqueo, parece que, al fin, se están despejando los pasos para que tanto la línea Soto–Penagos como la de Lada–Velilla puedan ejecutarse. Red Eléctrica ha entregado el anteproyecto y el estudio de impacto ambiental de Lada–Velilla a la Delegación del Gobierno del Principado, que ha abierto un periodo de información pública para que las empresas y organismos afectados puedan presentar las alegaciones que consideren oportunas. La línea cuenta con una longitud de 123,802 kilómetros, de los que 32,397 discurren por Asturias –atraviesa Langreo, San Martín del Rey Aurelio, Laviana y Aller–, 87,756 kilómetros pasan por León y otros 3,649, por Palencia. De salvarse todas las dificultades, Lada–Velilla podría estar en servicio a finales de 2011. Ese mismo año también estaría en marcha la denominada red ‘ASGA’, que interconecta Asturias con Galicia. Otra de las líneas clave, Soto–Penagos podría estar concluida a finales de 2009, según las previsiones de REE, una vez que se están tramitando las variantes consensuadas con los ayuntamientos de Piloña, Nava y Siero (Carbayín).
Estas últimas inversiones están también supeditadas a que Asturias disponga de gas suficiente. La construcción de la planta de regasificación de El Musel, programada para 2010, cubrirá esas necesidades.
Proyectos pendientes
En Navarra, HC Energía acaba de iniciar la fase de pruebas de su segunda planta de ciclo combinado de Castejón. La compañía eléctrica inauguró su primera central en setiembre de 2002 con una plantilla de medio centenar de trabajadores y ya entonces mostró su intención de duplicar su potencia para pasar de 400 a 800 megavatios.
Hasta el momento, cinco compañías han presentado los avales para construir plantas de ciclo combinado en el Principado. Son dos de HC Energía, en Ribera de Arriba (800 megavatios); un grupo de Iberdrola, en Lada (800 megavatios); otro de Energías del Nalón, en Trubia (400); dos grupos de la irlandesa ESBI en Corvera, que suman 860 megavatios; uno de Endesa, en La Pereda, de 400 megavatios, y otro igual de la misma eléctrica en Aboño. HC también ha presentado el aval para construir en Aboño un grupo de ciclo combinado, aunque este proyecto está a expensas de que la compañía decida, en el primer trimestre de 2007, si se decanta por el gas o por un tercer grupo de carbón.
Al valor de la inversión se suma el factor humano. El sindicato UGT de Asturias estima que el sector energético generará 12.217 empleos hasta 2010. Aunque hasta esa fecha no entrará en servicio la regasificadora, el «efecto arrastre» de esta instalación repercutirá de forma directa, según UGT, en la creación de nuevos puestos de trabajo en la región. Los expertos coinciden en que todas las fuentes energéticas son necesarias para afrontar el futuro desarrollo económico, pero el gas despunta como la fuente que experimentará el mayor «tirón».
Un informe de Gas Natural prevé que el aumento de la producción de energía eléctrica en España previsto para 2011 se conseguirá a través de las plantas de ciclo combinado de gas y electricidad en detrimento del carbón, que perderá su actual liderazgo en el «mix» energético.