
Pero antes, estos jóvenes tienen que formarse y es ahí donde el centro educativo allerano goza de más protagonismo. Una buena iniciativa es la de organizar jornadas gastronómicas como la realizada esta semana, centrada en las setas. La profesora Virgina Pinedo explica que la organización de menús más específicos «hace que los alumnos conozcan una mayor variedad de platos, con lo que se mejora el aprendizaje».
El comedor La Carisa, donde trabajan los alumnos, supone un buen entrenamiento de cara al futuro. Las jornadas de las setas, que además se sirven a un precio muy económico -10 euros-, son sólo la punta del iceberg. El centro prepara jornadas gastronómicas durante todo el curso escolar, y si ahora son setas, próximamente será matanza y, más tarde, caza.
Además, el comedor abre los martes y jueves con un menú saludable por sólo 8 euros. Esta experiencia también se está utilizando para concienciar al resto de los alumnos sobre cómo llevar una alimentación sana.
Ganas de aprender
El ciclo de hostelería de Moreda cuenta con alumnos con edades comprendidas entre los 18 y los 30. Aquí no hay límites y sí muchas ganas de aprender. Los alumnos se distribuyen en dos turnos diferenciados: cocina y servicio, aunque la mayoría prefiere el primero de ellos, quizás por las múltiples posibilidades.
Pero eso no resta importancia a la labor de mesa, que resulta imprescindible para obtener una formación completa. Una vez divididos los turnos, el trabajo también se distribuye de forma que todos hayan desarrollado cada una de las funciones de un restaurante. Cocina se divide en primeros, segundos y postres. Además, completa la plantilla un jefe de cocina «que es el que pone la mesa caliente», explica Virginia Pinedo.
En mesa también se mueven diferentes roles. Está el encargado del office, el maître, el sumiller, el camarero y el ayudante de camarero, quienes se ocupan de que los clientes queden totalmente satisfechos con su comanda.
El ciclo dura dos años, durante los que los alumnos están completamente preparados para el mundo laboral, «donde no hay paro, se colocan todos los que quieren trabajar porque hay mucha demanda», apunta la profesora de cocina. Además, las empresas de hostelería tienen la oportunidad de conocer a sus futuros empleados con antelación, ya que existe un programa de prácticas obligatorias para todos.





