
Ayer, la Coordinadora cerró las puertas de un espacio único en el norte peninsular, tras una década de apertura ininterrumpida y con un incierto futuro. Explica su presidente, Luis Laria, que «el cierre podría repercutir en el resto de actividades del Cepesma puesto que el Aula del Mar era una de las principales fuentes de financiación que permitía tener contratadas a tres personas». Las aproximadamente 30.000 visitas que el Aula recibía anualmente permitían a la entidad ingresar unos 40.000 euros, con los que desarrollaban la actividad del Centro de Recuperación de especies y de la Red de Varamiento, entre otras acciones. Explica Laria que «ya sólo en el Centro de Recuperación se invierten unos 60.000 euros anuales».
Precisamente el Centro de Recuperación, que desarrolla su actividad en las instalaciones de La Mata, prestó ayuda el año pasado a 410 animales de especies marinas y terrestres, y pudo salvar el 70 por ciento de los mismos gracias al trabajo de sus profesionales.
Otro de los problemas que debe resolver ahora el Cepesma es el del traslado. Explica Laria que hay que tener en cuenta que «hay piezas cuyo traslado es muy complejo, como es el caso de los calamares gigantes, conservados en más de 5.000 litros de alcohol». No obstante, Laria dice que no son los calamares gigantes las piezas que más preocupan a la entidad ya que «almacenadas correctamente no corren ningún riesgo», y además tendrán un espacio de lujo en las futuras instalaciones del museo del Calamar Gigante que se ubicará en el muelle de Luarca.
Piezas exclusivas
Al responsable del Cepesma le preocupan las pequeñas piezas, que representan el 70 por ciento de la exposición, y que «suponen el trabajo de 14 años que no se puede tirar por la borda». Añade Laria que hay elementos «exclusivos», como los que conforman la exposición sobre la pesca de la ballena, que son únicos en España, y que hoy por hoy no tienen futuro ni a corto ni a medio plazo».
Actualmente el Aula del Mar ocupa una superficie de 1.200 metros cuadrados del antiguo albergue juvenil de Luarca que será demolido por el Principado. En las tres salas de la exposición el Cepesma ha distribuido un total de 1.300 piezas, algunas de ellas alcanzan hasta los 16 metros de longitud lo que dificulta su cambio de ubicación.
El Cepesma también realiza una labor encomiable en el campo de la educación ambiental, desarrollando una estrecha labor con 80 colegios de toda Asturias. De las 30.000 visitas anuales, 5.000 son de escolares que visitan cada año las instalaciones de Luarca. Dice Laria que «esa es una de las grandes lagunas que se nos presentan, no saber si podremos seguir desarrollando estas labores de concienciación». Según el presidente de la entidad, estos trabajos en el campo de la educación «forman parte de nuestra filosofía y es algo de lo que estamos enormemente orgullosos».
Laria es consciente de que «actualmente no existe en el Occidente una infraestructura que de cabida a los contenidos del Aula del Mar», pese a todo agradece la preocupación manifestada tanto desde el Consistorio valdesano como desde el Principado por buscar una ubicación provisional. «No siempre han estado a la altura pero hoy sí lo han estado por lo que debemos de agradecer su sensibilidad», indica Laria.
No obstante, el presidente del Cepesma, confía en hallar una solución. «Esta situación supondrá un punto y a parte en nuestra trayectoria, pero no es el final y tenemos expectativas positivas».
La única certeza por el momento es que desde las 20.00 horas de ayer, y después de recibir un alto número de visitantes durante toda la jornada de despedida, el Cepesma echó el cierre a su Aula del Mar por un tiempo indefinido.





