El incremento del parque móvil de motos y ciclomotores desde hace cuatro años, sobre todo en las ciudades, multiplicó por diez el riesgo de accidentalidad. Un hecho que no pasó desapercibido ni para el Gobierno español ni para la Unión Europea, cuyos responsables atisban el problema como algo propio de todos los Estados miembros.
En 2007, los fallecidos en accidentes con turismos descendieron un 9% mientras que el número de motoristas muertos aumentó un 32%. Este incremento supuso que el año concluyese con unos 430 pilotos fallecidos - uno de cada seis conductores- y si se mantiene la tendencia en 2010 uno de cada tres fallecidos en accidente de tráfico será motorista.
La DGT achaca esta accidentalidad a la evolución del parque de las dos ruedas, que en el periodo 2003-2006 creció un 35% hasta alcanzar los dos millones de vehículos, uno de los más grandes de Europa. Las máquinas más vendidas en ese trienio fueros las de 125 cc (250.000 motos más) y las de más de 500 cc (170.000).
Con respecto a las primeras, la Dirección General Tráfico explica este incremento por el influjo que ha generado el 'scooter' urbano como alternativa al turismo en ciudad, mientras que el crecimiento del mercado de motos de mayor cilindrada es más propio de las personas de entre 30 y 40 años que las compran como opción al automóvil. Durante casi un año, un grupo de trabajo formado por fabricantes, vendedores, distribuidores, aseguradoras, asociaciones de usuarios y la propia administración han consensuado un plan estratégico para invertir la tendencia al alza de la siniestralidad de las motos.





