
Por la mañana, sobre las 13.15, cayó el fluido eléctrico. Pero tras una visita de los técnicos de la compañía Hidrocantábrico, se solventó. Apenas cuatro horas y media después, a las 17.50 aproximadamente, la luz les dio otro susto. En esta ocasión, los afectados llamaron a la Policía, Bomberos y, de nuevo, a HC. «Se formó una humareda tremenda y se oyeron tres explosiones», comentaron dos jóvenes que trabajan en una de las tiendas situadas en el bajo del inmueble.
Las tiendas permanecían a oscuras y sus dependientas, en la calle, a la espera de tener un respuesta de los técnicos. «Va para largo», les dijo uno de los operarios. No iba a estar arreglado antes de la hora de cierre, las ocho. «Como ya habíamos tenido pocas fiestas, otra más», se lamentaba una de las comerciantes.
Como ellas, sin luz, los habitantes del edificio. Un fuerte olor a quemado hacía temer una avería de consideración. Los operarios y los efectivos de seguridad no hacían más que entrar y salir en el garaje, donde al parecer estaba el transformador siniestrado. El problema estaba en un cable que se quemó, comentó un agente de la Policía Local, que también se desplazó hasta el lugar de los hechos.





