
-¿Cómo se mantiene un negocio como el suyo en este sector tan competitivo?
-Nuestra filosofía es aprovechar los pequeños huecos de mercado que la globalización nos permite. Creo que hoy en día no existe el mercado nacional y el extranjero, sólo el mercado. La diferencia es que cada mercado tiene un coste distinto.
-¿Qué objetivos persiguen?
-Como nueva empresa, buscamos la forma de darnos a conocer y, sobre todo, establecer una buena red de colaboradores. Somos conscientes de que nuestra misión es diseñar y aportar artículos novedosos y frescos que satisfagan las necesidades del consumidor por lo que intentamos externalizar todos aquellos procesos que no forman de una manera estricta de nuestro objetivo como empresa. Me gusta mucho la palabra cooperación o cooperador. No se puede ser bueno en todo, por tanto intentamos rodearnos de los mejores para dar el mejor servicio a nuestros clientes.
-¿Cómo surge la idea de crear esta empresa diferente?
-La idea surgió bañando a mi hija. Cuando la secaba, siempre dejaba una esquina de la toalla por la parte trasera para cubrirle la cabeza. De ahí surgió kapuchel, una toalla tipo poncho que en su parte media dispone de una capucha, podríamos decir que es una toalla y un albornoz a la vez. Con kapuchel dispones de la comodidad de la toalla y las ventajas que te ofrece un albornoz, pero todo en uno.
-Entonces, ¿es cierta la frase renovase o morir?
-Hay que renovarse continuamente, incluso cuando empiezas, porque el mercado va muy rápido. Hoy eres innovador y mañana, antes de que consigas sacar tu producto al mercado, ya está en las grandes superficies.





