El rector Díaz Pieiga, que preside la comisión de 26 miembros -curas, religiosos, seglares y representantes de las comunidades de vida apostólica- encargada de la preparación de la asamblea también insiste en la necesidad de rigor para lograr un resultado perdurable. En cuanto los especialistas del Secretariado de Sociología hayan acabado con la tabulación y la clasificación de las encuestas, su grupo pondrá manos a la obra para elaborar cuadernillos con los tres o cuatro asuntos más citados. Reunirá todo el material disponible y los enviará a las parroquias, las comunidades religiosas y los movimientos apostólicos para generar reflexión y debate. De ahí saldrán los grupos sinodales que remitan sus conclusiones a la comisión. «Debemos llegar a la asamblea con todo bien preparado para que sea posible la pluralidad», señala.
El proceso exigirá más dedicación de los sacerdotes y de los religiosos, cuya opinión interesa particularmente al Arzobispado. Pero Díaz Pieiga insiste en la apertura del proceso. «Incluso alguien poco practicante, si tiene auténtico interés en el futuro de la Iglesia, está invitado a expresar su opinión», asegura. «Los 21 temas elegidos son interesantes, pero resultarían excesivos para la asamblea, que resultará más efectiva si se centra sólo en tres o cuatro».
El proceso empezó el Miércoles de Ceniza y algunas parroquias ya pusieron las encuestas al alcance de los creyentes el pasado domingo. En otras -son numerosos los sacerdotes que atienden varias en las zonas rurales de la región- podrán encontrarse este fin de semana.
Además de la preparación de la asamblea, la Iglesia asturiana debe afrontar una multitud de tareas en 2008, declarado Año Jubilar para conmemorar los centenarios de la entrega de dos símbolos de la región: las cruces de la Victoria y los Ángeles. El Arzobispado espera un aumento en la afluencia de peregrinos a Covadonga, pero no son las instituciones eclesiásticas las únicas interesadas en conseguir una movilización intensa de los católicos. La Sociedad Regional de Turismo cuenta en su planificación del ejercicio con impulso decisorio de las visitas por motivos religiosos para mejorar los resultados del año pasado y superar con amplitud la barrera de los dos millones de visitantes al año, una cifra nunca conseguida hasta ahora.





