
Borrell, que salió a escena precedido de un aluvión de elogios de Vicente Álvarez Areces y Álvaro Cuesta por su trabajo en favor del desarrollo de las infraestructuras en Asturias, esquivó cualquier alusión a este tema, excepción hecha de un comentario genérico que utilizó para descalificar la política fiscal del PP. Un comentario que en el Principado, con el debate del Huerna de por medio, puede interpretarse de muchas formas. «No hay nada gratis, las autovías no son gratis; o las paga quien las usa con un peaje o lo hacemos todos a través de los impuestos», afirmó.
Críticas a EE UU
Fuera de estos comentarios, Borrell se entregó a un discurso de firme defensa de la gestión de Zapatero -«la izquierda europea mira a España como una experiencia política de primera magnitud- y de crítica a la política de Estados Unidos -«es un pueblo muy majo, pero no demasiado inteligente- y, más en un plano cercano, al PP. Aprovechó estas dos últimas referencias, las relativas a Norteamérica y a los populares, para hilar una crítica conjunta a ambos por la guerra de Irak: «El petroleo está hoy más caro que nunca y Al-Qaida, más fuerte que nunca; esto es, señor Aznar, lo que ha conseguido».
Borrell puso sobre la mesa dos cuestiones que el Partido Popular utiliza para hacer frontal oposición al Gobierno. La primera, la subida de los alimentos. «Se encarecen en todo el mundo porque los chinos han empezado a comer, que ya era hora, y porque en Australia hay sequía», apuntó. «Suben, pero Mariano Rajoy no sabe cuánto», agregó. De ahí saltó a la inmigración. El eurodiputado dejó claro que si no se ayuda a evolucionar a los inmigrantes en sus países de origen «no habrá muro suficientemente alto» que les frene en su éxodo al mundo occidental, y señaló que si en estos momentos se prescindiera de su participación, «nuestras sociedades no podrían subsistir, ni económica ni socialmente». Para afrontar este desafío «sólo la izquierda está preparada», sentenció con rotundidad.
Frente a las opciones que en estos campos sostiene el PP, Borrell defendió la alternativa de Zapatero, un dirigente que adoptó una decisión «que no fue fácil»: la de decirle al presidente de Estados Unidos «que nos íbamos de Irak». Un mandatario, apostilló, «que ha devuelto a España a una posición de respeto a la legalidad internacional» que se puede comprobar en el caso de Kosovo, «cuya independencia no podemos admitir porque es ilegal».
Cuesta, duro con el PP
A partir de este escenario global, el ex ministro entró en harina electoral para instar a la movilización de todo el electorado, también el asturiano, frente a la «apuesta por la abstención» que, a su juicio, predican los populares. «Confiesan en público que su esperanza es que los militantes socialistas no vayan a votar, que la abstención les dará la victoria», lamentó. En ese punto, recordó la apuesta por la abstención que también defiende ETA para sentenciar su postura. «Es una razón más para no abstenerse el 9 de marzo», indicó.
El eurodiputado había sido precedido en el uso de la palabra por el candidato socialista Álvaro Cuesta, ya con la voz algo rota por el avance de la campaña, que se centró en recordar las elevadas inversiones de los gobiernos socialistas en Asturias, «tanto los de Zapatero como los de Felipe González». Además, elevó de tono los reproches al Partido Popular, cuya estrategia electoral comparó con la utilizada en su momento por Hitler y Goebbels y basada en que «una mentira repetida muchas veces se convierte en verdad». Un precepto falso, según Cuesta, que criticó a su rival político, Gabino de Lorenzo, de quien dijo que recorre la región «de tasca en tasca» y se limita a poner sobre la mesa «propuestas tabernarias» sin verdadero calado.
asuarez@elcomerciodigital.com
dianadm@elcomerciodigital.com El presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, apeló ayer «a la mala memoria» de José María Aznar para reivindicar la participación de los Gobiernos socialistas, con el ex presidente del Parlamento Europeo y eurodiputado socialista, Josep Borrell, a la cabeza, en la primera gran transformación que vivió Asturias. «Con Borrell como ministro, fueron los socialistas los que aprovecharon la crisis del sector naval y convirtieron los astilleros en playas; los que lograron un acuerdo para el saneamiento integral de Gijón y los que convirtieron la entrada a Villaviciosa desde Gijón en autovía», dijo.
Tres grandes actuaciones a las que, dice Areces, siguieron «los ocho años en blanco de los señores del no», en los que, argumentó, se boicoteó el tramo Unquera-Llanes, los accesos a El Musel, y la ampliación del puerto. «Todavía hoy, cuando tratamos de hacer frente a un sobrecoste del puerto, los populares quieren evitar que la UE nos siga ayudando. Aznar tiene muy mala memoria», gritó Areces.
De esta forma, el presidente del Gobierno autonómico contrapuso el sentimiento que expresaron el pasado jueves en Grado los fieles de Aznar al que dice tener «la mayoría socialista». «Aznar, no vuelvas nunca más a Asturias porque no te queremos para nada», exclamó ante los cerca de mil simpatizantes que siguieron su discurso en el pabellón Mata-Jove de La Calzada. Álvarez Areces, que fue precedido en su intervención por la alcaldesa de Gijón, Paz Fernández Felgueroso, no tardó en conducir sus palabras hacia las «verdaderas intenciones» que según el tiene el Gobierno del PP. «Tratan de sembrar la duda para que así los votantes socialistas se queden en casa», censuró tras reclamar a sus afiliados que el próximo 9 de marzo voten masivamente. «No queremos que regrese Aznar a Asturias ni tampoco su sucesor Mariano Rajoy», confesó.
En la misma línea, la número 2 al Congreso de los Diputados por Asturias, María Luisa Carcedo, atribuyó al PP «un lenguaje engañoso y muy peligroso» que, según argumenta, sólo se ve con nitidez cuando hablan de inmigración y de Educación para la Ciudadanía. «Entonces les sale un claro recelo al diferente, el egoísmo y la imposición de valores», apostilló, asegurando que pese a que los populares «muestran un lenguaje de centro su mensaje es el de la derecha de toda la vida».
Guiño a las cuencas
En el discurso de Carcedo no faltó el tradicional guiño de los socialistas a las comarcas mineras. «Borrell, mi ministro, puso en marcha una política ambiental que cambio la faz de las cuencas logrando que ríos que antes bajaban negros ahora lo hagan de forma cristalina», exclamó.
La candidata socialista, al igual que ocurrió minutos antes con el presidente del Gobierno autonómico, también hizo hincapié en la necesidad de movilizar a los votantes. «Si somos más y gustamos más, esa mayoría socialista tiene que tener reflejo en las Cortes Generales. Por eso, ningún voto puede quedarse en casa».






