Viene la reflexión a cuento porque el lunes se anunciaba en las páginas de este periódico que nuestras estaciones de esquí, a saber, Pajares (concejo de Lena) y Fuentes de Invierno (Aller), habían logrado más de dos mil usuarios en el fin de semana, lo que tal vez haya de ser buena noticia, pues la primera de esas infraestructuras lleva construida, y en uso, desde hace años, y la otra ahí está, aunque algunos hayamos pensado en su día que hacerla era dilapidar dinero y recursos naturales, como el cambio climático está demostrando (curioso que sea noticia el que haya ido gente a esquiar a principios de abril).
Pero son hechos consumados y poco se puede hacer ya.
Hay otros hechos, sin consumar aún, que ponen los pelos de punta tanto por lo menos como el intento comercializador de la cordillera en San Glorio: en la última reunión que los columnistas de La Luciérnaga sostuvimos con los alcaldes de Langreo y Mieres, como recoge este periódico en su edición del domingo, se pronunciaron éstos a favor de otro gravísimo atentado contra la naturaleza cantábrica, la línea eléctrica Sama-Velilla, y, sin despeinarse, hicieron constar su interés en consumarlo aduciendo necesidades regionales perentorias, creación de puestos de trabajo y hasta apoyo de la mayoría silenciosa. Triunfo pírrico sería, y seguramente lo será, porque, tal y como están las cosas, me temo que en temas eléctricos ni siquiera la justicia, naturalista hoy con San Glorio, ose meter el cuezo.





