
En apenas veinte minutos, Lourdes Villalustre Martínez, expuso en la sala de Cámara del Auditorio Príncipe Felipe muchos datos relevantes, como que el 51% los escolares ve la tele sin un adulto, o que un 35% de los encuestados dice que no realiza ningún tipo de actividad mientras lo hace. Otro 27% se dedica a comer y el 19% a leer o hacer los deberes, «lo que lleva a cuestionar la calidad».
Villalustre Martínez presentó ayer más cifras, como que a los menores les gustan las películas y los concursos y que, en cuanto al contenido, «las temáticas familiares como Los Simpson y Xing Chan». En lo relativo a videojuegos destacó que uno de cada cinco es consumidor habitual y que los temas más recurrentes son las luchas y los combates bélicos. Los niños juegan «para ganar» y las niñas «para divertirse», matizó.
Función socializadora
La charla dio lugar a una serie de exposiciones, en las que la propia Villalustre también avanzó sus conclusiones. La primera, la televisión tiene, junto con la familia y la escuela, una «función socializadora». Segunda, hay que «preocuparse ante la falta de referentes óptimos» y, dijo, es «poderoso modelaje de costumbres, normas y valores sociales y, por tanto, hay que controlar qué consumen los niños». Como último apunte, avanzó que la Universidad de Oviedo editará una guía sobre este informe en junio.
El resto de participantes habló de los los nuevos medios y los problemas que plantean. El jefe del Servicio de Formación de Profesores de la Consejería de Educación, Nicanor García Fernández, comparó el atractivo de la televisión -«un medio que fascina por su rapidez, su inmediatez y su variedad»- con lo que ofrece el colegio. «Como para luego pedirle a un niño que haga una reflexión y una síntesis, son mundos contrapuestos», dijo. Como soluciones para afrontar este problema propuso actualizar el sistema educativo, la negociación entre hijos y padres sobre el visionado y la regulación de los contenidos y la aplicación de la ley por parte de las autoridades.
De normas y control también habló de profesor titular de la Facultad de Derecho , José Fernández Teruelo. Pidió a los padres que «lo mismo que controlan con quién van sus hijos y a dónde, también tienen que saber, dejando espacio a la libertad, qué hacen en Internet». En la misma línea habló el filósofo Gustavo Bueno. Exigió tanto a adultos y profesores, como a autoridades y medios de comunicación, una reflexión porque, en relación al control de la televisión, «el único límite actual es del Código Penal, que ya aborda casos extremos».





