
Arantxa de la Vega, de 31 años, y Verónica Nuño, de 28, dejaron sus estudios de Empresariales y Magisterio por trabajar. Coincidieron en una empresa del sector de la intermediación financiera. «Descubrimos todas las carencias que había y todo lo que se podía mejorar», dice Arantxa.
Así, en enero, pusieron en marcha su empresa: Multibanca. Para hacerlo, recibieron el asesoramiento de la Ventanilla Única Empresarial. Ése fue su contacto con la Cámara de Comercio, donde les animaron a presentar su proyecto a los premios de la Universidad.
La distinción, aseguran, es una buena promoción, que nunca viene mal cuando un emprendedor echa a 'volar'. El mejor comienzo para su andadura: «Empezar con una empresa y que te den un premio ». Verónica no termina la frase. No hace falta, es «una buena publicidad», en un sector que, en España, no tiene todavía la implantación de Estados Unidos e Inglaterra. Aquí, la gente no está acostumbrada a echar mano de estos asesores financieros. «Está costando que la gente entienda por qué pagarnos por realizar este servicio». Quien habla es Gemma Fernández Álvarez, de 34 años. Se unió en las últimas semanas al negocio, con 10 años de experiencia a sus espaldas.
¿Y qué ofrecen estas tres jóvenes que no aporten otros intermediarios financieros? Su espíritu es el del «intermediario financiero clásico». Cualquier cliente puede consultar financiación para su economía doméstica o cualquier tipo de producto bancario.
El asesoramiento es gratuito. Luego, dependiendo de los productos, les cobrarán una comisión o no. Ponen dos ejemplos. Por una hipoteca de una vivienda al 80% de la tasación, en buenas condiciones y para un comprador con una situación laboral estable, cobrarán en torno al 1%. Por un fondo de inversión, nada, es el banco quien paga a Multibanca.
La competencia
Como la competencia en Oviedo, que, según calculan, no pasará de treinta profesionales, tienen conocimiento de todos los productos bancarios. De hecho, en su caso, tienen acuerdos de colaboración con la mayoría de las entidades bancarias y financieras de crédito a nivel nacional.
Una de las diferencias respecto a otras empresas de intermediación es que se dirigen «a clientes que ya están muy endeudados», señala Arantxa Pero no es la única: «Nuestro sector de actividad dispone ya de un amplio abanico de intermediarios financieros, pero en muchos casos sin los conocimientos necesarios y con una filosofía que impide buscar la mejor solución para el cliente».
Ellas, aseguran, aportan «honradez» y «transparencia», y «un amplio conocimiento del sector». Lo agradecerán personas con necesidad de pedir un préstamo o con ganas de invertir sus ahorros que se encuentran con una inconmensurable oferta de productos. En buena medida, debido a la proliferación de entidades financieras, muchas regionales, que, hasta hace poco, se ceñían a un ámbito de actuación más reducido. Esta situación hace difícil «conocer detalladamente la oferta». Para eso están ellas. Su empresa actúa de colador y, al final, estudiando las condiciones que ofrecen y el perfil de su cliente, elige la que más le conviene.
A ellas parece no asustarles la crisis económica, o no mucho. «Se redujo el campo, la clientela, pero no tanto como dicen, no es tan alarmante», afirma Verónica. Es más, puede beneficiarles. De hecho ofrecen estudios de la situación económica familiar para reestructurarla y mejorarla. También, dan cobertura a todo el mapa nacional a través de su 'web' (www.atrapafinanciacion.es), que les ha traído muchos clientes.





