
«Muy bien, me pareció muy entretenido... E interesante, sobre todo, ver cómo eran los trajes de la época», explicaba su amiga María, que echó un falta un ingrediente tradicional asturiano; un poco más de «baile y música». Pese a todo, María y Celsa, al igual que todos los que desafiaron a la tarde del fútbol, la playa y otras ofertas para la del sábado, disfrutaron y agradecieron el recuerdo histórico en memoria de otros gijoneses, aquellos que se sublevaron en 1808 para defender lo suyo.





