De hecho, consideran que se actuó de una forma «chapucera, improvisada e irresponsable» y esperan que las futuras operaciones se hagan «con luz y taquígrafos» y «bajo la dirección de verdaderos profesionales con experiencia en la gestión de arbolado monumental». Concluyen diciendo que no saben si las declaraciones tranquilizarán a los «vocingleros», pero que a ellos les inquietan profundamente.





