Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
AVILÉS - GIJÓN - OVIEDO | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Sábado, 11 febrero 2012

Local

DOCTORA EN HISTORIA DEL ARTE
Díaz González: «Resultará paradójico cuando declaren BIC Loza de San Claudio y no La Vega»
Defiende la conservación del gasómetro porque «es insostenible el argumento de que quita visión a la Catedral; es un mero testimonio, sólo queda su esqueleto»

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
Díaz González: «Resultará paradójico cuando declaren BIC Loza de San Claudio y no La Vega»
DESPACHO. La profesora, en la Universidad de Oviedo. / JESÚS DÍAZ
María del Mar Díaz González, doctora en Historia del Arte y profesora de la Universidad de Oviedo, ve en peligro aquello que tanto le gustaba mirar de niña, cuando viajaba en el tren: el patrimonio industrial. Ha estudiado en profundidad la Fábrica de Armas de La Vega y le preocupa su futuro. «Es un recinto muy vulnerable y a nadie se le escapa; debería alegrarme por el cese de la producción pero veo el peligro de que desaparezca todo», dice.

-¿Qué singularidades tienen La Vega y Trubia respecto a otras fábricas de armas de España?

-El Consejo de Estado decide crear una fábrica de municiones en Trubia el 15 de febrero de 1793 y la fábrica de Oviedo se decreta por Real Orden de 24 de abril de 1794, para abastecer de armas portátiles. Junto con las fundadas previamente en el País Vasco, las de Asturias son de los recintos más antiguos. Su implantación fue estratégica: obedece a que estaba lo suficientemente alejada del enemigo natural, que a la sazón era Francia, y al mismo tiempo estaban lo suficientemente cerca para el abastecimiento del armamento. Tienen además un valor testimonial ineludible de la industrialización asturiana y de la ovetense en particular.

-¿Cuál ha sido la mejor etapa de las fábricas de armas del municipio?

-Cuando las reabrieron en 1844 bajo la iniciativa y dirección de Francisco Antonio de Elorza. Así era antes, la misma persona se hacía cargo de las dos fábricas hasta después de la guerra civil. El brigadier Elorza incorpora una serie de técnicas que había aprendido durante su exilio en la Escuela Militar de Lieja y reorganizó la producción armamentística y la modernizó. Fue uno de los hombres punteros en la industrialización asturiana.

-Como experta, ¿qué valor patrimonial tiene La Vega?

-Las primeras etapas de la fábrica discurren en el actual Palacio del Marqués de San Feliz, situado en El Fontán, pero el Ayuntamiento desamortizó el convento de las Benedictinas de Santa María de La Vega y lo cedió al ministerio como fábrica de armas en 1856. A partir de ahí comenzaron a construir naves industriales dentro del área del convento y surgieron igualmente las colonias de obreros armeros en áreas cercanas al recinto industrial. El conjunto actual recuerda mucho a la estética industrial belga, a través de la utilización del ladrillo, su disposición y sus frontones mixtilíneos y a veces en escalera.

-¿Queda algo del paso de las Benedictinas?

-Parte de la capilla, que fue reconstruida en 1944 por uno de los militares aficionado a la arqueología. Con los restos revocó la capilla del convento de la que se conservan las arquivoltas, las columnas y capiteles que conforman la portada principal de la iglesia y un vano lateral abocinado. Al parecer, también queda el claustro, al que nunca he tenido acceso por motivos de seguridad.

-Entonces, ningún historiador conoce con precisión su contenido.

-Sólo se conservan algunas fotografías, pero no podemos saber con exactitud lo que hay. Se dice que el claustro aún existe. Yo he accedido a una parte del recinto industrial para inventariar su archivo documental en cuyo proceso intervino la profesora del departamento, la doctora Natalia Tielve y la historiadora Elsa Presa de la Vega. Es muy valioso y está vinculado al desarrollo histórico de la ciudad.

-¿Hay documentos muy antiguos?

-El Libro de los trabajadores, de 1859, es de los documentos más antiguos que se conservan en el archivo. No hemos hallado referencias documentales de la época anterior en que la producción se concentraba en el Palacio del Duque del Parque, y ahora del Marqués de San Feliz.

-Si la fábrica de la Vega se hubiera incluido en el catálogo de patrimonio industrial de 2007 no habría tanta especulación, ¿por qué no se hizo?

-No lo sé, no dispongo de información, pero me lo imagino. Son 125.600 metros cuadrados en un área que antes estaba en la periferia, pero que actualmente está en el centro de Oviedo. Es un recinto muy vulnerable y eso no se le escapa a nadie.

-Resulta curioso, son los más pacifistas los que más defienden ahora la fábrica de armas.

-Es una paradoja completa. Por la naturaleza del recinto el cese de la producción debería alegrarme, pero veo el peligro de que con el cese desaparezca todo.

-¿Qué usos daría usted al complejo en caso de que se traslade la producción a Trubia?

-Como viviendas, ahora que están de moda los 'lofts', espacios comerciales, culturales,... Aunque no se me escapa que es una construcción de desarrollo horizontal y ahora se potencia lo vertical.

Fábrica de gas

-El expediente de Bien de Interés Cultural para la fábrica de Gas lleva incoado ocho años y aún no se tramitado.

-Indudablemente debería estar protegido ya pero, como ocurre en La Vega, es un espacio muy goloso. Me interesa mucho este complejo por su interés estético, porque forma un conjunto y da cuenta de las necesidades de alumbrado público de la ciudad de Oviedo, y porque sus infraestructuras delatan el desarrollo de la industria ovetense.

-Tras la presentación de un plan especial por parte de HC para el complejo, la protección o derribo del gasómetro ha sido uno de los aspectos más polémicos.

-Es una pieza de los años 50 muy interesante que forja el perfil de la ciudad. El argumento de que impide la visión de la Catedral es insostenible; es un mero testimonio porque no es más que un esqueleto.

-¿Le daría a las instalaciones un uso cultural, como la creación de museos?

-No es necesario. De hecho, yo suelo abogar por museos de nueva planta porque los edificios preexistentes ofrecen, de mano, muchos condicionantes. Se le podría dar otros fines a este conjunto además de los culturales, para hacer comercios y restaurantes. Habría que realizar un estudio para determinar las posibilidades de explotación.

-Propuso a la Consejería de Cultura que no diera la máxima protección a la fábrica de loza de San Claudio.

-En mi informe le recomendaba que se incluyera en el Inventario de Patrimonio Industrial, que es la figura que sigue en importancia a la de la máxima protección o Bien de Interés Cultural. San Claudio es un recinto muy interesante que hace referencia a un comercio iniciado a principios del siglo XX. Tiene muchos valores, es un conjunto que se debe proteger pero, a mi juicio, declararlo BIC es excesivo.

-¿La administración tiene en cuenta la opinión de los expertos?

-Con dos informes favorables pueden catalogarlo así y San Claudio ya los tiene. Eso sí, me sorprenderá mucho y resultará paradójico cuando declaren BIC la fábrica de San Claudio y no La Vega.

| Comparte esta noticia -

¿Qué es esto?

Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Vocento
SarenetRSS