
No fue así. El arzobispo Carlos Osoro presidió una multitudinaria eucaristía en la basílica catedralicia y encabezó la procesión.
Con el Santísimo Sacramento bajo el palio, el arzobispo y el Cabildo precedieron a la custodia por la calle Cimadevilla. Detrás, caminaba la Corporación y delante, los niños que acababan de comulgar este año en las distintas parroquias. Los fieles, y algún curioso, se agolpaban ante la puerta de la antigua iglesia de San Matías, hoy San Isidoro, para recibir la bendición con la custodia de manos del prelado.
La lluvia también respetó la celebración en la plaza del Ayuntamiento y el retorno de la procesión hasta la basílica de San Salvador, donde reposa la custodia.
Estudiantes
Los estandartes de las cofradías acompañaron al Santísimo Sacramento. Los Estudiantes, la Hermandad y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Misericordia, Nuestro Padre Jesús de la Sentencia, María Santísima de la Esperanza y San Francisco Javier, celebró Corpus en La Tenderina.
Los cofrades colocaron una cruz floral en la plaza frente a la parroquia de San Francisco Javier, bajo una carpa en previsión de una lluvia que no llegó. Tras la eucaristía, la hermandad sacó a hombros el paso del Cristo y procesionó por el barrio acompañado por los vecinos y los niños de la parroquia.
La hermandad tomó «solemne juramento» a los nuevos hermanos de la joven cofradía y celebró una parrillada popular en la plaza. Si la carpa fue innecesaria para los actos religiosos, dio buen servicio a la hora de la comida.





