Una década al frente de la organización de una fiesta significa muchos años de esfuerzo, trabajo y sacrificio y sobre todo, de conservación de las tradiciones. Y en Granda este año quisieron celebrar de forma especial su aniversario. Para ello, la asociación de festejos de la parroquia reunió ayer, en su día grande de las fiestas de Nuestra Señora del Rosario, a 107 romeras, el equivalente a las reinas de las fiestas de otras localidades. En Granda son tres jóvenes las auténticas protagonistas de la misa y la procesión.
Yolanda Menéndez, que fue romera en 1986, fue la encargada de localizar e invitar a la cita a todas las mujeres que en alguna época de su vida fueron elegidas como representantes de las fiestas patronales. «Fue bastante difícil porque muchas ya no viven aquí. Tuvimos que andar de casa en casa y preguntando a familiares, así que decidimos que vamos a elaborar un archivo de romeras para que no se pierda su historia y se conserve la tradición, sobre todo porque las más mayores ya no se acuerdan de cuando participaron en la fiesta y creemos que es una costumbre histórica nuestra que tiene más de cien años y que no hay que perder», anunció Yolanda.
Vicenta, la más veterana
Corría el año 1934 cuando Vicenta Rodríguez, vecina de Castañera, fue elegida por sus convecinos como una de las tres romeras de Nuestra Señora del Rosario. Y a pesar de que esta mujer de 93 años apenas se acuerda de ese día, ayer reconoció estar «nerviosa y emocionada» al ser otra vez protagonista en la celebración. «Me gusta que nos hayan reunido aquí a todas y he venido porque es un año especial, porque ya soy mayor y hace tiempo que no vengo», señaló. En la familia de Vicenta, que ayer recibió un ramo de flores por ser la más veterana, la tradición de ser romera ha proseguido durante otras dos generaciones. Así, una sobrina y la hija de ésta acompañaron ayer a Vicenta.
En el extremo opuesto de Vicenta se encontraban Iris Gutiérrez, Alejandra López y Arantxa Martínez, las tres representantes de este año, que ayer lucían una banda dorada a diferencia de la de las mayores, de color azul. Ser romera en Granda es todo un honor y en muchas familias hay varias generaciones que representaron a la localidad en las fiestas.
La propia Yolanda, organizadora de las fiestas, señaló que su madre y su hermana fueron romeras en los años 1957 y 1982 respectivamente. Otras estaban de aniversario. Es el caso de Adelina Suárez, de 75 años, que ayer cumplió 50 años desde que recorrió las calles de Granda acompañando a la virgen. Sin embargo, por motivos de salud, ayer prefirió aguardar la vuelta de Nuestra Señora del Rosario en la capilla. «Me acuerdo de mis compañeras, Amelia Pintado, que está por aquí, y de Oliva Galán, que murió en México. Antiguamente acompañábamos también a la virgen, pero te daban limosna a la vez que te decían: que la santa lo pague», recordó Adelina.
El mismo vestido
Una de las anécdotas del día fue la protagonizada por Rosa Amor, romera en el año 1982, y que ayer volvía a vestirse con el mismo modelo de hace veintiséis años, a modo de recuerdo.
Tras la celebración de la misa y de la procesión, las romeras se reunieron para una fotografía de grupo y sobre las dos de la tarde, familiares y amigos llenaron las mesas del prau de la fiesta para comer una paellada y disfrutar de la música ofrecida por el grupo local Kristal.