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EL CAMPO

El trabajo de criadores y Administración ha favorecido el aumento de la población de razas autóctonas como el gochu asturcelta, la oveja xalda y la cabra bermeya
07.01.09 -

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Varios han sido los motivos que durante el pasado siglo influyeron para reducir los censos de las razas ganaderas autóctonas asturianas. Entre ellos, la sustitución de los animales por variedades más productivas o las grandes plantaciones forestales de la década de los 40. En la actualidad, la situación se ha transformado de forma parcial. Animales como el gochu asturcelta, la cabra bermeya o la oveja xalda siguen teniendo una población reducida y aún están consideradas en peligro de extinción, pero su población ha aumentado de forma sustancial en los últimos años.
Básicas en esta recuperación han sido las asociaciones de criadores oficiales, que gestionan los libros genealógicos de estas razas, y la colaboración del Servicio Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario (Serida) con sus estrategias de conservación y con la implantación en el centro del primer banco de conservación de especies autóctonas.
Una de las razas más pintorescas es la del gochu asturcelta. Según explica el presidente de la Asociación de Criadores de Gochu Asturcelta (ACGA), Segundo Menéndez, «va recuperándose lentamente, pero aún no se pueden lanzar las campanas a vuelo». Se ha pasado de 9 animales en el año 2002 a 700 en estos momentos, de los cuales 280 son hembras reproductoras y 80 machos sementales. En cuanto a los criadores, hay cerca de 60 en todo el territorio asturiano.
El presidente de ACGA apunta que el objetivo es incluir esta raza autóctona dentro del movimiento 'Slow Food', implantado ya en 154 países y que reconoce a los ganados alimentados de forma tradicional. «Nosotros aspiramos a vender los productos del gochu asturcelta en mercados elitistas, porque actualmente no podemos surtir a las grandes superficies», matiza Segundo Menéndez, quien afirma que estos animales «tienen la misma calidad que un pata negra». De hecho, la Estación Tecnológica de la Carne, en Guijuelo, realizará próximamente estudios de calidad a los ejemplares asturianos.
La oveja xalda es otra de las especies autóctonas que se están recuperando. En el Principado hay un censo de 2.500 hembras reproductoras y 163 machos sementales para 154 ganaderos. Según explica Antón Álvarez, secretario técnico de la Asociación de Criadores de Oveya Xalda de Asturias, «la raza va exponencialmente para arriba. En 2009 esperamos que nazcan 800 nuevas corderas y otros tantos machos».
Al igual que en el caso del gochu asturcelta, el escaso número de corderos impide surtir a las grandes superficies, por lo que están centrados en una clientela más elitista. Pero, a diferencia de los cerdos, la xalda forma parte, desde 2007, del movimiento 'Slow Food'.
También comparten con el gochu su alimentación natural y la total ausencia de piensos transgénicos. Los peligros son otros de los aspectos que comparten, principalmente el lobo, que limita la zona de montaña e impide ocupar los terrenos naturales de estas especies domésticas.
Resistente a la 'lengua azul'
Un dato curioso respecto a la oveja xalda es que la especie se mostró muy resistente frente a la epidemia de 'lengua azul' del pasado año, ya que apenas murieron ovejas de esta raza. Pese a ello, las enfermedades son otro importante problema de estas especies en peligro de extinción, ya que dado su pequeño número, cualquier plaga puede asestar una estocada mortal. Para evitar estas situaciones, los animales son sometidos a controles veterinarios periódicos por parte del Principado que garantizan su buen estado de salud.
En cuanto a la cabra bermeya, está manteniendo su censo en unas 2.400 cabezas en los últimos tres años. Según explica Víctor Manuel Guerra, presidente de la Asociación de Criadores de Cabra Bermeya (ACRIBER), «el ganado caprino bien atendido es más rentable que el ganado vacuno en términos de carne. El cabrito hoy en día se cotiza muy bien», apunta Guerra.
El principal problema de este ganado, como en los dos casos anteriores, son los ataques del lobo. «Hay ganaderos en la zona central del Principado que han perdido 50 cabras en un año», subraya Guerra, quien explica que las indemnizaciones sólo se cobran cuando se encuentra el cadáver, normalmente en un «15% de los casos».

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