Los administradores que durante el concurso de acreedores estuvieron al frente de la fábrica de loza de San Claudio acudieron ayer a la sede de la empresa para recabar información de su estado y de su evolución en el último año y medio. Como expresaron fuentes del comité de empresa, «fue tan sólo una toma de contacto». Sin embargo, la primera impresión que tienen no es buena. «Lo que plantean es la liquidación de la empresa porque no hay una dirección», trasladó el representante de CC OO, Ismael Muñiz. No parece haber otra solución cuando la locería se ha convertido en algo así como un barco a la deriva.
La semana pasada, el juzgado autorizó la liquidación de esta fábrica con 108 años de historia y que ahora parece abocada al cierre definitivo, al menos en Oviedo, ya que los sindicatos y los empleados temen que siga produciendo en Marruecos.
De momento habrá que esperar para conocer cuánto tiempo tardará en desaparecer, o la liquidez que tiene para pagar a los 44 trabajadores que todavía quedan y a los acreedores, dos incógnitas que quizá despejen en la reunión prevista para el jueves.
Mientras los empleados y ex empleados defienden el futuro y la viabilidad, el Pleno Municipal debatió ayer una proposición presentada por el Grupo Municipal de Asamblea de Ciudadanos por la Izquierda (ASCIZ) sobre el cierre de la fábrica. Algunos trabajadores asistieron a la sesión.
ASCIZ, o quizá el problema de los afectados y el carácter histórico de la factoría, convencieron a los otros dos grupos, PP y PSOE. Al final, todos apoyaron por unanimidad la moción.
Aunque el grupo mayoritario lo hizo con el convencimiento de que «las declaraciones públicas suelen tener escasa utilidad», según el concejal popular Alberto Mortera. El edil dio su respaldo pese «a la carga demagógica» de la defensa que hizo en su turno de palabra la portavoz socialista, Paloma Sainz, y a que algunos organismos del Principado podrían haber hecho algo más por salvar la locería «que llevar empresas por Angola y México», opinó el edil.
«No vamos a tener reuniones secretas con nadie», apostilló Mortera, en relación al encuentro con responsables de Santa Bárbara que suspendió el alcalde -según dijo- al ponerle como condición que no trascendiera el contenido.
«Ese empeño de que la empresa siga adelante no parece servir de gran cosa», apuntó Sainz, quien, sin embargo, subrayó que «la crisis no puede servir de pretexto». «Todos tenemos la sensación de que la empresa pudo agravar el estado de insolvencia», añadió.
Roberto Sánchez Ramos, de ASCIZ, invitó al Ayuntamiento a «promover todo tipo de gestiones necesarias e instar, además a todas las instituciones a promoverlas» para salvar a la locería, ahora con respiración asistida.