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EL CAMPO

La cría de cabras en superficies de matorral permite reducir los gastos de producción al tiempo que contribuye a minimizar el riesgo de incendios
24.06.09 -

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El caprino, una apuesta rentable
Dos técnicos examinan una cabra. / E. C.
La diversificación económica que requiere el sector primario choca contra una situación de crisis que constriñe toda iniciativa que requiere una fuerte inversión. Por eso, cuando se presenta una opción que no requiere fuertes desembolsos iniciales ni elevados gastos de mantenimiento son muchos los que se interesan por ella. Así lo demostraron ayer los cerca de 200 ganaderos de Asturias y Galicia que se desplazaron hasta la Sierra de San Isidro, en el concejo de Illano, para conocer sobre el terreno las estrategias seguidas por el Serida para la puesta en valor de las zonas desfavorecidas.
Con este trabajo, iniciado en 1991, se ha demostrado que las áridas zonas de matorral -que ocupan una superficie de 225.000 hectáreas en Asturias- constituyen un gran recurso para la cría de ganado caprino, que se alimenta de especies leñosas, al tiempo que su producción repercute en la conservación del entorno al reducir de forma notable la acumulación de vegetación que favorece la propagación de incendios forestales.
A este respecto, Antonio Martínez, técnico del Serida, explicó que el enclave en el que se ubica la finca, de 200 hectáreas, «fue elegido a propósito, para demostrar que con esas malas condiciones de partida se pueden poner en marcha sistemas de producción animal rentables, siempre ligados a la sostenibilidad medioambiental», lo que, a su juicio, favorece la economía agraria y, por extensión, contribuye a la fijación de población en el medio rural.
También caballar
Y es que, según subrayó Martínez, la rentabilidad de la explotaciones se ve condicionada por los gastos complementarios que precisa el ganado al final de la época de pastos: «El nivel de suplementación de los pequeños rumiantes, ovejas y cabras se reduce a la invernada, mientras que el vacuno necesita suplementar a partir del verano hasta la primavera siguiente». En este sentido, destacó que frente a los 51 euros de beneficios que se derivan de la venta de un ternero al deducir los gastos de alimentación, un cabrito deja 323 euros y un cordero 288 euros.
Los trabajos realizados por el Serida en la finca de Illano -que se pusieron en marcha de mano del actual gerente, Koldo Osoro- también han constatado que el ganado caballar desempeña un buen papel en la recuperación de parcelas de brezal y brezal-tojal. De hecho, mediante experimentos de pastoreo mixto -varias especies pastan al tiempo- y pastoreo secuencial -unas suceden a otras- se ha demostrado que «la opción más rentable es usar pequeños rumiantes y un último pase de caballar, que limpia muy bien. El vacuno debe desempeñar un papel complementario, porque necesita vegetación herbácea de calidad para alimentarse».

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