El proyecto de Urbanización de Las Campas-Paniceres tiene vía libre en lo administrativo. La Junta de Gobierno lo aprobó el viernes, pero sus promotores -Vallehermoso y Residencial Las Campas- estudian recurrir la aprobación. Y no se han vuelto locos.
El visto bueno municipal autoriza a comenzar las obras de urbanización de las 33 hectáreas de este desarrollo a caballo entre Las Campas y La Florida, y también a simultanear estos trabajos con la construcción de las primeras de las 2.212 viviendas previstas en la zona. Parece el fin de los problemas de un desarrollo que, al igual que el resto de los de la zona oeste, se ha visto bloqueado por la falta de capacidad de la depuradora de San Claudio. Pero tiene 'trampa'.
El Ayuntamiento da el visto bueno al proyecto, pero condiciona la ocupación de las viviendas a la construcción de una nueva planta de tratamiento de aguas residuales o a la ampliación de la actual EDAR. «No nos sirve y recurriremos», señala uno de los promotores mayoritarios de la operación.
Los propietarios del suelo ya intentaron eliminar el condicionante con una alegación. «Aportamos el convenio en el que el Principado y el Ministerio de Medio Ambiente se comprometen a invertir 32 millones y pico para mejorar la depuradora, pero nada, no se atreven». Quien no se atreve es el Ayuntamiento y a lo que no, es a suprimir del texto de la aprobación la referencia a la ocupación de las viviendas.
El concejal de Urbanismo, Alberto Mortera, considera que en los dos años que se demorarán las obras «hay tiempo» para que se ponga en marcha la ampliación de la depuradora. Para los promotores es «un 'sí pero no' y en estas condiciones no se puede seguir adelante». Con semejante espada de Damocles será casi imposible obtener financiación o vender las viviendas.
Desarrollo complejo
Mientras, los vecinos de Las Campas continúan exigiendo el desarrollo de esta urbanización que les conectará con La Florida y les ahorrará un rodeo en coche de cuatro kilómetros. Y lo demandan desde hace seis años, cuando Vallehermoso y Residencial Las Campas presentaron, a la vez, sendos proyectos de compensación. La pelea entre los dos propietarios mayoritarios sólo amainó con el barrio de Las Campas casi concluido. Llegaron a un acuerdo y firmaron un convenio con el Ayuntamiento, por el que se elevó el número de viviendas hasta las 2.212, a costa de hacer desaparecer casi completamente los chalés previstos. Pero entonces, la nueva Ley del Suelo aumentó los poderes de las confederaciones hidrográficas para evitar 'seseñas' y el proyecto entró en dique seco. Así, «hasta que no haya partida presupuestaria (para la depuradora), da igual».