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Asturias

12.07.09 -

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La sanidad se aprieta el cinturón
Ropa de cama y toallas apiladas en uno de los carritos del Sanatorio Adaro para su posterior distribución. / J. C. ROMÁN
La sanidad pública asturiana se ha visto obligada a apretarse el cinturón. Tras doce meses, los de 2008, de prórroga financiera, 2009 parecía dar un respiro a los ajustados presupuestos. Hasta que apareció la crisis. Pese a que el sistema recibió este año un balón de oxígeno financiero de un 15% de incremento, lo que dejó las cuentas de la Consejería de Salud en 1.554 millones de euros, la recesión no está permitiendo grandes alegrías.
Cierto es que la situación no es aún de número rojos, pero el segundo semestre se avecina complejo para la sanidad regional. Casi como una larga 'cuesta de enero'. De momento, hospitales y centros de salud han recibido la orden de reducir al mínimo las sustituciones de verano. Los reemplazos sólo son autorizados cuando peligra el mantenimiento de la actividad o si existe riesgo de cierre de consultas. Además, por orden de la Consejería de Economía y bajo amenaza de expediente para quienes lo incumplan, los gerentes de Primaria y Especializada tienen prohibido autorizar gastos extras. No pueden cubrir jubilaciones ni bajas, y tampoco aumentar las facturas de protocolo, dietas o transporte. Hasta el uso de la fotocopiadora está restringido.
Los hospitales ya lo notan. En el Central, por ejemplo, se ha aprovechado el tradicional cierre de camas de verano «para ahorrar», dicen los sindicatos. Han cerrado unidades, aseguran, «que no se volverán a abrir», informa el Sicepa. Se trata de 31 camas en la sexta planta del Instituto de Silicosis y otras 29 de la cuarta. «No tienen fecha de apertura y suponemos que la intención es mantenerlas así todo lo que puedan», señaló dicha central. Otros cierres, como el de la unidad de lactantes (17 cunas), se prolongarán más de lo habitual. «Aunque es una medida propia del verano, la intención de la dirección es que esté sin actividad hasta octubre».
En Cabueñes, CC OO acaba de denunciar recortes. Servicios como Farmacia y Urgencias, «de vital importancia para un hospital», verán mermadas las plantillas en julio, agosto y setiembre. La situación «se repite en Avilés, Langreo y Mieres», informan las juntas de personal.
Retraso en los pagos
En la red concertada el balance es similar o, incluso, algo peor. El Servicio de Salud (Sespa) cerró en mayo los convenios singulares con todos los concertados, a excepción de Jove, en Gijón, con el que continúa negociando. Los hospitales de Cruz Roja, Avilés y Sanatorio Adaro han visto incrementados sus presupuestos en sólo un 2%. Fue el tope que el Sespa les puso encima de la mesa. Ese aumento excluye cualquier homologación con la pública -eterna reivindicación del personal-, y deja a estos centros «al límite de nuestra capacidad financiera», precisaron fuentes consultadas.
Los hospitales no públicos mueven del orden de los 53 millones de euros (31 millones Jove, 15 Cruz Roja y 7 el Sanatorio Adaro), para unas plantillas de 760 trabajadores y cerca de 500 camas. Faltan en este listado el Monte Naranco y Arriondas, este último aún en manos de una fundación. Hay centros, como el de Avilés, que plantearon a sus trabajadores (110 profesionales) la posibilidad de no pagar compromisos pactados y abonados en 2008. Es el caso del 'concepto variable', un plus que pretende acortar las diferencias de sueldo con el Sespa y que este año los trabajadores de Avilés podrían dejar de percibir.
En Langreo, el Adaro anunció que no sustituirá las vacantes de enfermería como venía haciendo cada verano, informa el secretario de la Plataforma de Centros Concertados, José Maxide. Muchos concertados se temen, además, que ocurra lo de 2008 cuando, mediado el último trimestre, el Sespa anunció un retraso de los pagos.
Entretanto, los hospitales públicos han recurrido a la desviación presupuestaria, lo que les permite, de momento, equilibrar sus cuentas y pagar las nóminas a tiempo.

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